El juego de Gerald (Gerald’s Game) – Mike Flanagan, 2017


De todas las obras de Stephen King que esperaban por ser adaptadas, Gerald’s Game era una de las más desafiantes y las que más expectativa generaba entre los lectores. Este año al fin ha visto la luz. Mike Flanagan se atrevió a llevar a la pantalla una historia que, por su propuesta, presenta limitantes que son un desafío: una mujer atada en una cama, acosada por sus recuerdos y sus alucinaciones, durante noventa minutos.

Si esta película estuviera destinada a la gran pantalla, seguramente fracasaría. Es más peligrosa que Misery, que también se desarrolla en pocos espacios, sencillamente porque es más íntima, cuenta con menos recursos, muchos de ellos de pura introspección. Netflix, como siempre apostando por historias arriesgadas y poco comunes, nos ofrece un suspenso interesante, sencillo, depurado de elementos insustanciales. Mike Flanagan dirige una puesta en escena casi teatral, oxigenada con acertados viajes al pasado que convierten una aparente anécdota de suspenso en una novedosa manera de abordar traumas infantiles y conflictos femeninos, como el abuso sexual en la niñez, y resulta asombrosamente propicia para estos tiempos, a pesar de que King escribiera el libro hace más de diez años.


Bruce Greenwood, rostro conocido en el cine y la televisión desde hace años, personifica a un marido frustrado, empecinado en recuperar una vitalidad perdida, y tocando los extremos de obsesiones y pasiones inesperadas que han permanecido ocultas para su esposa. Y Carla Gugino, por supuesto, se devora la película, partiéndose en dos, encarnando a la pobre Jessie atada a la cama y a su altivo subconsciente. El horror, el dolor y la desesperación adquieren vida con su destacable actuación, haciendo que estos claustrofóbicos y delirantes noventa minutos pasen como un soplo. Y grato resulta ver a Henry Thomas, el niño de E.T., en una nueva película, destacando también como el padre de Jessie.

Gerald’s Game es un thriller agradable, bien medido, que recurre a todo tipo de estrategias para darle carne y forma a los azarosos fantasmas de la mente. Leer el eterno discurrir mental de Jessie en la novela y luego ver cómo se traslada a la pantalla evidencia el gran trabajo cinematográfico de esta cinta.

—Mauro Vargas

Comentarios

  1. Breve y aún así potente mirada personal a este filme que tantas satisfacciones nos ha dado. Supongo que ya tendrás sus cuantas nominaciones por tanto talento reunido.

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