Stranger Things (Temporada 2) - The Duffer Brothers, 2017


La novedad dura lo que dura un parpadeo. La primera temporada de Stranger Things alcanzó la gloria inmediata por su vistosidad. Su historia sencilla, que no era la gran cosa, estaba soportada por el colorido de sus luces de neón y sus innumerables homenajes a la cultura pop de la década de los ochenta: la moda, las canciones, los juegos, los libros, las películas, en fin. Pero para afrontar la cantidad de temporadas que sus creadores tienen planeadas, aquellos decorados y demás parafernalia no son suficientes. Una serie no puede vivir eternamente bebiendo de la nostalgia. Había que empezar a mirar las posibilidades de complejizar una trama a todas luces básica. La inclusión de nuevos personajes despertó los temores de que la serie perdiera el encanto inicial, arruinara la armonía del grupo y que el mundo que nos habían vendido inicialmente se desdibujara por completo. Sin embargo, Matt y Ross Duffer han emprendido esta nueva entrega con sensatez.


La segunda temporada de Stranger Things no es ni mejor ni peor que su antecesora, sino diferente, un paso adelante dado con inteligencia. Pese a que el misterio de El Otro Lado y todas sus criaturas parece haber sido estirado con mucho esfuerzo, las vidas personales de esta pandilla de amigos adquieren riqueza y complejidad de manera natural. La inclusión de nuevos rostros y el desarrollo de conflictos inexistentes en la primera temporada potencia la exploración de sentimientos que comienzan a aflorar en unos niños que están entrando de frente a la adolescencia. Quisiéramos que cada temporada ofreciera aventuras encantadoras y coloridas en la mejor tradición de Los Goonies, con todos juntos combatiendo el mal, pero este reparto infantil está creciendo de manera irrefrenable y la serie debe saber madurar con ellos. Esta segunda temporada es, más que un pastiche ochentero plagado de homenajes, una historia de crecimiento y búsqueda. Mencionemos la travesía que Eleven emprende siguiendo el rastro de su pasado o el despertar sexual y las mieles y amarguras del amor que hacen mella en cada uno de los héroes.

Aunque la primera temporada fue maravillosa para los nostálgicos, creo que Stranger Things, con esta segunda entrega, ha comenzado a proponer su propia narrativa, independizándose de los trucos y artilugios que nos obnubilaron al comienzo. Los Duffer saben que sus personajes ya comenzaron a abandonar la niñez. Es beneficioso que, en lugar de presionarlos a encarnar un papel anacrónico, hagan que la historia evolucione con ellos, evitando así que su producto se convierta en una fábula caricaturesca. No sé qué tanto material ofrecerá el misterio de El Otro Lado, cuánto podrá prolongarse, pues ya se sienten sus limitantes. Creo que es bueno comenzar a buscar nuevas amenazas para un casting que se ve más nutrido, más completo, más interesante. 

—Mauro Vargas

Comentarios