Vampiros (Blood is Not Enough), editada por Ellen Datlow


De vampiros se ha escrito mucho. Y cuando se tiene clara la simbología de sus conductas —beber sangre es consumir la vitalidad del otro—, se abre un abanico de posibilidades. Vampiros es una de las tantas antologías de Ellen Datlow, una mujer responsable de grandes colecciones a lo largo del horror contemporáneo. El libro ha recibido una traducción de título nefasta, pues los relatos que vienen aquí no son vampiros comunes y corrientes. Su título en inglés, Blood is Not Enough (La sangre no es suficiente), refleja con más precisión la intención de la antologista: ofrecer nuevos caminos en cuanto a beber del otro o consumir al otro se refiere.

Con un par de poemas y cuentos tan buenos como regulares, la antología hace un repaso por autores del siglo XX que se han movido en el terreno del horror y la ciencia ficción, muchos de ellos nombres recurrentes de las revistas de género fantástico estadounidenses; y como aderezo, un par de clásicos de la fantasía que ya se han ganado la inmortalidad, como Fritz Leiber y su deliciosa y particular denuncia al consumo y la publicidad moderna con La chica de los ojos hambrientos o Leonidas Andreiev y su historia Lázaro, en la que nos cuenta qué fue de la vida del zombi más famoso de la historia luego de su resurrección.

Mientras los relatos que Ellen Datlow ha seleccionado de otras revistas para congregar aquí son de alta calidad y creatividad (Entre los muertos, el bucólico cuento de Gardner Dozois y Jack Dann, que cuenta la existencia de vampiros en los campos de concentración o Una hija de la oscuridad, de Susan Casper, en la que aborda el vampirismo como síntoma de la mente), los otros, casi siempre escritos a pedido, son piezas forzosas, que dejan la sensación de haber sido esbozadas con afán, además de aquellas que se mueven en el terreno de la ciencia ficción y se sienten artificiosas, escudadas por decorados naturales del género, en donde se extraña un tratamiento más profundo de un tema tan antiguo y humano como lo es el vampirismo.

Vampiros es una antología regular que está tentada, en muchos de sus relatos, a perder el norte de su propuesta original: vampiros alejados de la sangre habitual. No obstante, el libro logra salvar algo de su patria en los cuentos que aquí menciono y son dignos de lectura y relectura y que se pueden encontrar en otras antologías más afortunadas. Lamento haber excluido de los mejores cuentos El deleite del carroñero, la semilla de la celebrada novela de Dan Simmons Vampiros de la mente, pero es un cuento innecesariamente extenso y tedioso que, espero, haya tenido mejor porvenir en esa versión novelada que no he tenido el placer de leer.


—Mauro Vargas

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