miércoles, 2 de agosto de 2017

RESEÑA: El tren del terror (Terror Train) – 1980, Roger Spottiswoode


Tras un sueño inquieto después de ver Halloween, Daniel Grodnick, productor de esta película, se preguntó qué pasaría si se extrapolaba la premisa de John Carpenter a un tren. El resultado fue Terror Train, un proyecto que se negoció y materializó al instante.

La historia es clásica del slasher: Años después de hacerle una broma pesada al nerd de la fraternidad, los compañeros se reúnen para celebrar fin de año con una fiesta de disfraces en un tren nocturno. En el opresivo escenario de los vagones, alguien comienza a matar a los responsables de la broma.

Terror Train es uno de los grandes títulos de esos momentos. La protagonista es Jamie Lee Curtis, consagrada como la gran Scream Queen del momento tras su participación en Halloween. Roger Spottiswoode hace su debut como director tras un aceptable recorrido en el cine —en el que trabajó en diferentes áreas de la producción— y quien más adelante dirigiría grandes títulos como El mañana nunca muere y El sexto día. Agregado a eso, David Copperfield actúa como un mago misterioso que entretiene a los muchachos del tren, siendo esta su única participación actoral a lo largo de su vida.


El filme es desafiante. Los obstáculos que pueden generar espacios tan incómodos como los vagones de un tren, con sus literas y pasillos, son sorteados con astucia por un director que, pese a tomar la cámara por primera vez, demuestra su largo contacto con el cine. Además, el guion resuelve la imposibilidad del asesino para ocultarse en semejante estrechez surtiendo el lugar con un centenar de disfraces, permitiendo que el mal habite entre sus víctimas con total inmunidad. Nadie sabe quién se oculta tras el antifaz. El asesino se convierte, entonces, en un camaleón que se escabulle fácilmente una vez cometido el homicidio, aun cuando los pasajeros sospechan de su identidad. No obstante, la historia cojea argumentalmente al sustentar la sed de venganza del asesino, la cual es débil, casi gratuita, e ingenua con el paso del tiempo. Asimismo, se extraña la sangre y la violencia. Puede que un slasher prescinda de lo explícito y logre triunfar, pero en Terror Train la ausencia de esto no se ve justificada en ningún momento y más bien contribuye a ralentizar el ritmo. Las muertes no son especialmente memorables, lo que es un desperdicio en un espacio tan exótico como este. Las posibilidades hubieran podido ser infinitas. De todos modos, Terror Train sigue siendo inquietante, un ejercicio fresco que desde los ochentas sigue vigente en la memoria de los fanáticos.

1 comentario:

  1. Esta la vi. No me acuerdo de nada pero sé que la vi :D) Ahora mismo no recuerdo nada ni si me gustó, pero si dices que hay poca violencia casi seguro que me gustó más que otras XD XD
    Me encantan estas entradas de pelis antiguas de terror que traes :-)
    Besos.

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