RESEÑA: Los pequeños monstruos (The Little Monsters), editado por Roger Elwood y Vic Ghidalia



El tema de los niños y el terror es atractivo y escalofriante. La mezcla parece exitosa por el solo hecho de concebirla. Sin embargo, pocos son los que logran sacarle provecho.

Quizás la culpa de que esta antología sea tan decepcionante es el fesafortunado envejecimiento de sus cuentos. A pesar de que grandes maestros del cuento macabro como Benson, Blackwood y Kipling tienen presencia, sus historias han expirado irremediablemente. Los códigos que sucitan el miedo están caducos. El horror clásico puede disfrutarse en el presente, por supuesto, pero ninguna de las historias de este libro goza de tal privilegio. El tiempo ha sido implacable al resaltar la ingenuidad de estos cuentos, muchos de ellos sobre fantasmas. Entre las ocho piezas que componen este libro, la menos peor es la escrita por Ray Bradbury, que destaca gracias a la baja calidad de sus compañeras.

La traducción, a simple vista catastrófica, tampoco ayuda a soportar el placer que a veces supone la lectura de una mala historia.

Es increíble que se hayan necesitado dos personas para concebir una antología tan mala. Los pequeños monstruos es una absoluta decepción, una inversión de tiempo tortuosa y amarga. Huyan de él como quien ve una aparición fantasmal.


Mauro Vargas

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