RESEÑA: La muchacha del sendero (The Little Girl Who Lives Down the Lane) - Nicholas Gessner, 1976



The Little Girl Who Lives Down the Lane es la adaptación que hace Laird Koenig de su propia obra, casi a cabalidad, esforzándose por trasladar y conservar la carga enigmática y el velo de incertidumbre de su novela, pero sin terminar de convencer. En esta coproducción francocanadiense de bajo costo, lo que la imaginación crea, la imagen lo destruye. Perdiendo la intimidad con la cámara, Rynn Jacobs ya no parece tan verosímil. Los realizadores atinaron a suavizar  los eventos escabrosos, pero a pesar de los esfuerzos, es difícil tragarse el cuento, sencillamente porque el terror desnudo no es el eje de esta historia y tampoco soporta la carga dramática principal.

Sin embargo, Jodie Foster se devora la historia. Nicholas Gesser, director húngaro, la descubrió a través de Martin Scorsese, quien por ese momento editaba Alice Doesn’t Live Here Anymore, y supo que era ideal para el papel. Así que, pocos años después de ser nominada por primera vez por su papel en Taxi Driver, la joen actriz llevó a cuestas un rol menos hostil y desafiante como la de Iris, la prostituta, pero igual de polémico y vigoroso. Atrae su vehemente y desafiante actitud ante los intrusos en su casa, su aparente vulnerabilidad, su soledad latente y ese rostro, embellecido con la imperfección de su diente partido y su seseo al hablar.

The Little Girl Who Lives Down the Lane recibió críticas positivas y fue vista tanto como un alegato a favor de los derechos infantiles, como una cinta puramente feminista. Sea lo que sea, Rynn Jacobs es un personaje complejo y rico en matices, obligado a protagonizar una película débil, que pierde puntos con los eventos que la ubican como cinta de horror, La violencia debió haberse llevado al extremo o erradicarse por completo. Tal vez, de esta manera, hubiera sido más memorable de lo que es ahora: una curiosa obra de culto de la que solo te enteras si buscas un poco en internet o lees el libro gracias a esos afortunados hallazgos de la vida.

La película es menor a su fuente original, y no se puede disfrutar tanto habiendo leído el libro previamente. Bajo esas condiciones, más vale enfocarse en el trabajo de Jodie Foster y destacar las maravillosas habilidades actorales que tenía con solo trece años.


Mauro Vargas


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