RESEÑA: Damon, C. Terry Cline



Damon es otra historia concebida bajo la fascinación hacia el demonio que engalanó el horror de los años setentas. Se planta bajo la misma sombra de joyas del cine como La profecía, así como clásicos de la literatura como El exorcista. Sin embargo, C. Terry Cline propone una especie de posesión que se sostiene en la duda a lo largo de la historia. A diferencia de lo que hizo William Peter Blatty, que puso en discusión a la ciencia contra la religión para terminar tomando partido y sometiendo a Reagan a un exorcismo, en Damon, el niño, quien padece periodos catatónicos nocturnos, cambios bruscos de personalidad, alteraciones físicas y hasta desórdenes sexuales, es solo presentado a través de la mirada racional de los dos psiquiatras que intentan resolver la crítica situación que atraviesa Damon Daniels. Y por su parte, el pequeño es presa constante de aquella otra entidad o personalidad, que lo va convirtiendo en una criatura de seis años altamente lasciva, prematuramente desarrollada, amenazante, y con capacidades extraordinarias como la de leer la mente.

C. Terry Cline desafía la narrativa del género al no sucumbir a la tentación de acudir al poder divino. Se esfuerza por sostenerse en un subjetivo —y limitado— punto de vista científico. Aquello conlleva a que la condición de Damon Daniels se vuelva nociva, ingobernable, y destruya la existencia de quienes lo rodean. Evidencia el poco control que los seres humanos tienen de lo desconocido. Pero algo falla en la historia. El excesivo interés en lo médico priva a la historia de riqueza y la somete a un ambiente aséptico que se vuelve tedioso a lo largo de las páginas. Además, está plagada de episodios sexuales largamente descriptivos que buscan llamar la atención del lector; escenas sensacionalistas en las que el pequeño Damon, de seis años, se ve involucrado. Se agradece que C. Terry Cline toque tantos tabús con tal ligereza —algo impensable en la literatura actual, enfrentada a pensamientos colectivos tan políticamente correctos y endebles—, pero también se lamenta que esa evidente intención de escandalizar le arrebate a la historia seriedad y profundidad y la deje relegada a segundas posiciones. La insistencia en la psiquiatría no es suficiente. El exorcista, pese a que lo divino termina salvándolo todo, está trabajada con más calidad, seriedad y profundidad. Damon es, entonces, un producto más de una fiebre pasajera.

Cline, C. Terry. Damon. Traducción: Óscar Luis Molina. Bogotá, Colombia: Círculo de lectores.

Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

1 comentario:

  1. Con lo de que tiene "episodios sexuales largamente descriptivos " sé que no la voy a leer.
    Gracias por compartir tu opinión :-)
    Besos.

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