RESEÑA: XX (2017) Roxanne Benjamin, Karyn Kusama, Annie Clark, Jovanka Vuckovic, Sofia Carrillo



El cine de terror, como muchas otras áreas laborales en este planeta, desgraciadamente, sufre la ausencia de un número destacable de nombres femeninos. ¿Cuántas directoras del cine de terror conocen? ¿Cuántas se les vienen a la mente al instante? Deben de haber varias, por supuesto, pero es difícil tenerlas siempre presentes. Se podrían nombrar algunas ya mismo: Mary Lambert, cuyo trabajo destacó en los ochentas y noventas, especialmente con Pet Sematary y Ghost in the Machine, y más recientemente, Karyn Kusama (aquí presente) con Jennifer’s Body o  Jennifer Kent, directora de The Babadook.

Abrirle un espacio de manera deliberada al género femenino en un campo históricamente gobernado por machos es una oportunidad valiosísima porque, además de equiparar la participación, ofrece también otros puntos de vista, otras percepciones y otro tipo de sensibilidad en lo que respecta al sentimiento del miedo y su transmisión a través de la imagen.

Pese a todo pronóstico, el público parece estar aceptando de nuevo una modalidad que murió hace décadas: las historias unitarias. Ahora vemos, en el formato serie, producciones como Black Mirror y la esperada nueva entrega de Tales From the Crypt, mientras en el cine triunfan cintas como ABCs ofDeath y VHS. Y en la misma línea, este año vio la luz XX, una colección de cuarto cortometrajes, todos escritos y dirigidos por mujeres.

El primero, The Box (Jovanka Vuckovic), es una adaptación de una historia del escritor Jack Ketchum, y cuenta la historia de un niño que deja de comer tras atisbar el interior de la caja que un extraño en el metro lleva sobre sus piernas. La siguiente, The Birthday Party (Annie Clark, nombre real de la cantante St. Vincent), con leves pinceladas de humor, cuenta el hallazgo fatídico de una madre que prepara una fiesta para su hija. Don’t Fall (Roxanne Benjamin), quizás la más convencional y poco creativa, cuenta la pesadilla que viven cuatro amigos en un lejano paraje entre las montañas. Y la historia que cierra esta producción, Her Only Living Son (Karin Kuzama), es un drama de una madre que lidia con las oscuras conductas de su hijo adolescente.



En XX hay una fuerte tendencia a ubicar el horror desde el rol maternal. A excepción de Don’t Fall, que reproduce a pie juntillas los esquemas de cualquier película slasher adolescente, con todos los ingredientes que ello requiere, los cortometrajes de XX plantan la amenaza desde los hijos o la pareja, y dejan a las madres vulnerables ante la imprevisibilidad que detona un evento extraño. La muerte, por supuesto, es omnipresente en todas estas historias. Y la fuerza de estas mujeres para luchar contra lo inesperado es casi discursiva, aunque no es novedad, dado el interés del cine de terror por construir heroínas indestructibles, independientemente de los moralismos que hacen a estas final girls ganarse su supervivencia. Algo sí es meritorio: no son víctimas nunca. No son delicadas scream queens, sino supervivientes, ancladas a una visión más aterrizada de lo que una mujer frente al horror debería ser.

Por lo demás, los cuatro cortometrajes están muy bien realizados. Son enigmáticos, no caen en fórmulas facilistas y tratan de alejarse de los lugares comunes. Pero quienes busquen emociones fuertes, no las encontrarán. Depende del espectador su percepción en cuanto al horror que desee experimentar. Los cortometrajes aquí se ubican, mejor, entre el suspenso y el drama, más que en el terror más puro. Lo único cierto es que XX desciende irremediablemente conforme avanza. El primer corto, The Box, es el mejor de todos —lástima que esté basado en la historia de un escritor varón. Hay una buena cantidad de escritoras de terror, pero no suficientes—, y el que lo sigue, The Birthday Party, sostiene el ingenio y la tensión, pero de ahí en adelante, todo comienza a derrumbarse: Don’t Fall es muy convencional y Her Only Living Son es demasiado pausado como para otorgarle la responsabilidad de cerrar una cinta como esta.

No se puede olvidar el excelente trabajo en stop motion de Sofia Carillo, una secuencia a modo de interludio entre cada cortometraje, en el que vemos a una escalofriante casa de muñecas recorrer las habitaciones de una vieja y oscura mansión.

XX es un ejercicio oportuno y fresco que pide a gritos su continuidad. VHS ya cuenta con una secuela, y XX sin duda la merece también, no solo por su apuesta femenina, sino porque sus historias están mucho mejor concebidas e invitan a explorar el horror visto a través de otros ojos.


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Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

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