RESEÑA: Cell (2016) Tod Williams



Esta película fue de las más esperadas por los fanáticos de Stephen King. Primero se anunció como largometraje, luego como serie, y luego volvió a ser película, en algunos países directa a video y en otros, muchos de Latinoamérica, en cines. Pese a que los lectores ansiaban ver a Frank Darabont tras la cámara, se le ofreció la dirección a Eli Roth, quien se retiró del proyecto por diferencias creativas con el estudio. Finalmente cayó en manos de Todd Williams, director de ParanormalActivity 2.

Entre el paso vacilante de la concepción de esta película, aparecieron dos rostros muy conocidos que harían una dupla prometedora: Samuel L. Jackson y John Cusack, quienes ya habían participado en una afortunada adaptación de un cuento de Stephen King titulado «1408», incluido en su colección Todo es eventual. Y sumado a ellos, Isabelle Fuhrman, que se destacó de manera importante con su rol protagónico en Orphan. Así, pese a tantos traspiés y dilaciones, la nómina —y la participación de Stephen King como coautor del guion—, prometía una adaptación interesante. Pero cuando vio la luz, la lluvia de críticas negativas no se hizo esperar y con el paso de los días se fue generando una aversión hacia ella. ¿Era tan mala como decían?



Cell no es una película tan desastrosa. Mantiene la idea original del libro a grandes rasgos, y conserva los pasajes esenciales. Se ve un tanto barata por los efectos especiales digitales, pero eso no tiene tanta importancia. Se aleja bastante de la historia, pero esto tampoco genera mucha desazón. La secuencia inicial en el aeropuerto, cuando se desata EL PULSO, está muy bien concebida y quizás, al ser un espacio cerrado y más concurrido que una simple calle, como sucede en la obra original, incrementa los niveles de angustia y adrenalina. No demoran mucho en presentar a Clayton Riddell (John Cusack) con su amigo de supervivencia Tom McCourt (Samuel L. Jackson), y mucho menos pierden tiempo en juntarlos con Alice Maxwell (Todo esto bajo circunstancias alejadas de la obra original). Los acontecimientos van a toda marcha. La secuencia del campus universitario la despachan en un dos por tres y nos precipitan al enfrentamiento final, que también dista mucho de la novela y quizás, lo supera. La comprensible  inconformidad de los lectores con el desenlace de la novela llevó a Stephen King a hacer importantes variaciones en el libreto. Es un final pesimista y disconforme, muy en la línea de lo que Frank Darabont concibió en The Mist (aunque sin tal nivel de sofisticación). Es un final abierto que está pensado para dejarnos al borde del asiento, y no molestos por notar la evidente incapacidad de King para cerrar adecuadamente su historia.

De nuevo, todo se siente que pasa a velocidad desmedida, y si en el libro es difícil encariñarse a fondo con los personajes, aquí es aun más. Todo es efímero. Es atrevido, por supuesto, pedir más en una hora y media de duración. Quizá media hora extra de metraje se hubiera agradecido, pero, ¿qué más podrían haber estirado en esta historia? ¿Llenarla de diálogos, acaso? Además, la novela no es la gran cosa tampoco.

Cell es aceptable, entretenida, quizá más para aquel que no se haya leído la obra con anterioridad.




Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

2 comentarios:

  1. Pendiente de verla después de leer el libro que sin ser una obra maestra, me gustó.

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    1. Al ver la reacción de los lectores que la vieron me doy cuenta de que fui bastante amableb con ella jajajaja. No le rebajan ni media a esta peli. Quizás alcancé a disfrutarla gracias al alejamiento de la novela, que la leí el año pasado y se me ha ido borrando de la mente.

      -Mauro Vargas.

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