miércoles, 15 de febrero de 2017

RESEÑA: Train to Busan (2016) Yeong Sang-ho




 De nuevo el cine nos demuestra que no importa qué se cuenta, sino cómo se cuenta; que no interesa cuán original eres, sino qué tanta pericia tienes para ofrecerle entretenimiento al espectador y engancharlo. Esto es una cuestión de habilidad, y con ella viene la genialidad. Es lo que Train to Busan nos ha demostrado a todos en los últimos meses.

Esta película de infectados/zombis es un metraje de dos horas que no da tregua ni respiro. Con una historia tan sencilla en su concepción, logramos clavarnos al asiento y sentir emociones de todas índoles a cada minuto.

Un padre obsesionado con el trabajo decide llevar a su hija a visitar a su madre, que vive en Busan. En el tren se encuentran con otros personajes que serán sus aliados de sobrevivencia: una pareja de jóvenes estudiantes y otra que espera su primer hijo, un indigente, un par de hermanas ancianas y algunos funcionarios del tren, como el piloto, asistentes y demás pasajeros. Cuando el tren está a punto de partir, una chica infectada sube a bordo sin que nadie se entere y la infección comienza a expandirse, entre violentos ataques a mordiscos y contorsionadas y feroces transformaciones. Atrapados en los vagones con centenares de infectados, deben intentar sobrevivir hasta llegar a Busan, el único lugar que ha logrado resguardarse de la pandemia.

Train to Busan recoge la mayoría de elementos que el cine de zombis e infectados se han venido proponiendo desde mediados del siglo XX. Tenemos a un grupo de sobrevivientes encerrados, proclives a los conflictos personales ante la crisis. El padre de la niña, un tipo cuya filosofía es valerse por sí mismo, aprende que hay que darle la mano al otro cuando se trata de mantenerse con vida. Además, se aprende a ser tolerante, pero también se revela la mezquindad, la cobardía y el egoísmo que habita en nosotros, al preferir salvarse el pellejo a sí mismo mientras se ve morir a los demás habiendo. Amas a algunos personajes, odias a muchos otros. Por otro lado, los zombis o infectados corren, y son imparables. Sus conductas tienen un aire a 28 Days Later..., y cuando atacan en hordas son visualmente similares a World War Z, aunque guardando las proporciones y aterrizándolos a situaciones más verosímiles. Y bueno, quizás es una casualidad, pero sobrevivir en el tren e intentar avanzar a lo largo de los vagones, infestados de zombis, es similar a Snowpiercer.

Pese a que está lleno de referencias que ya conocemos, además de un número considerable de situaciones repetidas en este subgénero hasta el hartazgo (y uno que otro error de historia), Train to Busan las hace parecer novedosas, porque además del increíble nivel de producción, está muy bien escrita. Lo que nos cuenta es una situación plausible, salida de la zona de confort en la que los realizadores estadounidenses están estancados. En Train to Busan nos encontramos con gente real intentando mantenerse con vida y, lo mejor de todo, sin un solo disparo. Pregúntense ustedes cómo afrontarían una invasión zombi en sus países y lo primero que descubrirán es que tendrán que defenderse con palos, tablas o sus propias manos, porque a diferencia de lo que el cine estadounidense nos vende, no tenemos un arsenal en nuestras casas, y posiblemente no seamos tan buenos tiradores como para andar destrozando cabezas a balazos.

Train to Busan se encamina a convertirse en un clásico inmediato porque, además de su alta calidad visual y narrativa, nos ha demostrado que es necesario explorar el horror por fuera de los grandes estudios de la industria norteamericana que ya no tiene nada para ofrecer. Oriente se ha destacado proponiendo nuevas estéticas en el cine de horror, y ahora ha recolectado lo que ha hecho Estados Unidos y les ha dado una bofetada con su propio guante. Y mientras la mayoría hemos sabido disfrutar esta cinta surcoreana, los realizadores estadounidenses han manifestado su deseo de hacer su propia versión, incapaces de aceptar una realidad fuera de sus fronteras. Train to Busan se ha merecido todos los elogios que le han dado, y seguirá cosechando frutos, mientras su versión occidentalizada se hunde en la taquilla irremediablemente. No hay que ser adivino para saberlo.

Mauro Vargas

1 comentario:

  1. Gracias por tu opinión, pero yo no creo que me anime, los zombis no son lo mío, suele haber demasiada casquería y tripas varias XD xD XD
    Besos.

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