RESEÑA: The Babadook (2014) Jennifer Kent


Lo sobrenatural nos ha acompañado, quizá, desde que la especie humana está caminando sobre la tierra. Hemos tenido la certeza de que hay cosas más allá, cosas que desconocemos, invisibles, incomprensibles. Y lo paradójico es que, a pesar de saber que están allí, escaparán siempre a nuestro entendimiento. Entonces, ante la duda perpetua, empezamos a atribuirle lo inexplicable a la mente, a la locura, a la insania, sin dejar de ignorar que la mente, todo un hecho comprobado, tampoco ha sido explorada por completo. La mente y su complejidad es tan intangible como las fantasías que ocupan nuestros sueños y desatan nuestros miedos.

The Babadook apareció en la escena cinematográfica de terror con tal impacto, que ha merecido una recordación inmediata. Su propuesta es, aparentemente, tan sencilla y básica como muchas de las cintas que por estos días llenan las salas alrededor del mundo. Una entidad acosa a una madre y a su hijo. Al parecer, es una extraña presencia llamada Mister Babadook que ha salido de un libro infantil que esta madre le leyó a su hijo antes de dormir. Las noches, a partir de la lectura de ese libro que no tiene autor y que apareció misteriosamente en el anaquel de la biblioteca, no vuelven a ser las mismas.

El éxito de lo sobrenatural está en lograr sostenerse en el intersticio, en la duda, en la incertidumbre. The Babadook logra emular esa inestabilidad emocional y racional. Nos dice que los fantasmas pueden ser producto de otras realidades, así como de nuestra psique, y que ambas posibilidades son igual de peligrosas.

Esta película australiana es otra de las nuevas propuestas que se han preocupado por contar una buena historia, sin dejarse cegar por los efectos y la urgencia de asustar al espectador cada cinco minutos. La tensión no decae en ningún momento. La atmósfera es desasosegante, aislada, un tanto enfermiza. No es una película de terror del montón, es más bien un horror psicológico que bebe más de joyas como The Shining que de inmediateces como Sinister o Anabelle.

Al final, la película cojea un poco. La incertidumbre que ha logrado mantenerse durante hora y media se derrumba. La necesidad de arrojar pistas directas sobre el origen del mal es evidente, pero es perdonable. Si Roman Polanski sucumbió a la tentación, mostrando los ojitos del bebé de Rosemary, ¿por qué no ha de pecar una directora como Jennifer Kent? Con esta película es fácil notar su talento. The Babadook es una película de amar u odiar. Y contribuirá a amarla, no solo verla con mucha atención, sino olvidando el tráiler, que la vende como una película de terror del montón y no como una de las mejores propuestas del horror contemporáneo.


Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

1 comentario:

  1. Coincido bastante contigo. La vi por recomendación de un compi bloguero, porque ni sabía que existía, y me gustó bastante. La verdad es que sí que el final es lo que falla un poco, pero la recomiendo igualmente :-)
    Un beso.

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