RESEÑA: El vampiro de Ropraz (Le vampire de Ropraz), Jacques Chessex



En varias ocasiones tuve la oportunidad de escuchar y leer historias de ficción escritas por poetas. Y noté, no sin cierto asombro, una peculiaridad en todos esos ejercicios de prosa. Si bien aquellas narraciones eran de un alto y a veces envidiable nivel, llenas de melodía y de imágenes logradas, se extendían en interminables párrafos descriptivos, divagaciones que no parecían tener dirección: no existía horizonte visible. El clímax y el suspenso, tan necesarios en una narración, eran nulos. Entendí que las capacidades del poeta para manejar las figuras retóricas (símiles, metáforas y alegorías), además de la capacidad de concreción, no servían necesariamente para un cuento y, casi siempre, entraban en conflicto cuando de imprimir velocidad se trataba. Y aunque la poesía y la prosa nunca fueron antagonistas (ya lo dijo Octavio Paz: la poesía no es el poema, sino lo cautivante en cualquier tipo de escrito. Hay poesía en el poema, en el cuento, en la novela y en el ensayo), sí supe y estuve convencido durante mucho tiempo, de que las habilidades escriturales del poeta no lo hacían, obligatoriamente, un excelente narrador, así como el narrador puede verse en problemas cuando de escribir en verso se trata. Tan solo era preguntarle a uno de esos textos escritos por poetas de qué trataban, para desarmarlos, evidenciando una forma vacía.

Pero descubrí que hay casos excepcionales a esta teoría.

Jacques Chessex (1934-2009) fue un poeta, pintor y novelista francés. Aunque su prestigio con la poesía fue notable, la incursión en la novela no fue tampoco indiferente al público. De entre sus variados galardones, El vampiro de Ropraz mereció uno de ellos. Y para nuestro caso, es más interesante que se trate de una historia vampírica basada en hechos reales. Por supuesto, esta es una narración escrita por un poeta, a la que sí se le puede preguntar con total tranquilidad de qué trata.

1903. la hija del juez de paz de Ropraz muere y su cuerpo es hallado profanado a los pocos días. El pánico se apodera de la población. Las creencias en extrañas leyendas reviven. El vampirismo se vuelve la primera preocupación del lugar. Y conforme pasa el tiempo, un nuevo acto delictivo y atroz aparece con cada amanecer. Violaciones y mutilaciones son el tema del día. Las investigaciones no se hacen esperar y los ojos recaen, pronto, sobre un muchacho llamado Favez, cuyos ojos enrojecidos y extrañas conductas lo hacen el chivo expiatorio ideal.

Esta es una novela corta, cortísima. De capítulos escuetos y maravillosamente ajustados. Es admirable la habilidad de Jacques Chessex con las palabras, su poder de concreción usando el término preciso en la frase indicada. Es inevitable imaginarlo como a un cirujano dando puntadas precisas para cerrar una herida. Pero más allá de sus habilidades gramaticales, se destaca la crudeza de sus imágenes potentes, vivas, explosivas. Cada acto violento del presunto vampiro es más fuerte que el anterior, y cada capítulo es un embate de aquella oleada de pánico que se extiende por la región.


El vampiro de Ropraz es una obra que desmitifica la disociación que pueda existir entre el poema y la prosa, si es que alguna vez se llegó a considerar tal cosa. Es, además, atípica para su época, pues se resiste a contarnos las historias de esos vampiros existencialistas-pop que han poblado la literatura de terror de los últimos veinte años, y prefiere volver al pasado, a esa épocas de parajes lejanos, en las que el bien y el mal estaban claramente polarizados y en donde las historias de miedo todavía estremecían corazones. Esas épocas de mentes febriles e ingenuas, cuando el fuego no era suficiente para ahuyentar a los espectros y en las que cualquier asunto inexplicable, fuera o no producto de la conducta humana, traía consigo la fuerte sospecha de que el Diablo y sus secuaces rondaban la tierra, haciéndonos pensar que solo la mano de Dios podía salvarnos. 

Mauro Vargas.

Chessex Jacqes. El vampiro de Ropraz. Traducción: Jaime Zulaika. Barcelona, España: Quinteto Ediciones, 2011.

Comentarios

  1. No conocía esta novela, aunque no sé si será demasiado violenta para mí. Aunque si la recomiendas, tengo que, por lo menos, echarle un vistazo :-)
    Besos.

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    1. La violencia y la crudeza, tratadas con altura, son pura poesía. Puede ser interesante, Atalanta. Si te animas, me encantaría saber tu opinión.

      -Mauro Vargas.

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  2. Hola no lo conocia, pero creo que tampoco es para mi, por otra parte me quedo siguiendote y te invito ami blog, saludos y nos leemos ;)

    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es

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    1. Gracias, Cristina, por pasar y por tu invitación. Nos leemos.

      -Mauro Vargas.

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  3. Hola no lo conocia, pero creo que tampoco es para mi, por otra parte me quedo siguiendote y te invito ami blog, saludos y nos leemos ;)

    http://estoyentrepaginas.blogspot.com.es

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