RESEÑA: Midnight Special (2016) Jeff Nichols



De repente, el fin del mundo solo parece el único futuro posible del cine de ciencia ficción reciente. Si no es porque el planeta colapsa por una serie de hecatombes de proporciones bíblicas, se trata de los extraterrestres que llegan a barrer con la especie humana. Y, por supuesto, son los norteamericanos lo héroes del mundo, quienes con sus aves de combate y un exagerado amor patrio, enfrentan a las criaturas venidas de otro planeta. Y tan fácil como se nos muestra el poderío del pueblo norteamericano, nosotros nos tragamos la idea que un avión de caza es capaz de destruir a una nave nodriza venida del espacio. Con la llegada de Independence Day II, esta vena científica continúa enarbolando la bandera del patriotismo barato. La época cuando Estados Unidos nos salvaba de la invasión alienígena debió haber muerto a finales de los cincuenta. La idea del enemigo externo dejó de ser seductora. La vida en otros planetas, tanto en la realidad especulativa como en la ficción, ha adquirido matices con el tiempo, relegando al típico ataque extraterrestre como un recurso barato para realizadores perezosos y ciegos ante las posibilidades. ¿Acaso es de obligación que veamos en la pantalla la manida destrucción de la Casa Blanca una y otra vez?

Supone un reto mayor  imaginar el tema alienígena desde la cotidianidad. Más que poner a las tropas a librar una guerra imposible, resulta más interesante explorar cómo afectaría esa otra vida a las personas del común. Aunque disfrutemos de esos grandes espectáculos visuales a lo Roland Emmerich, atosigados de personajes planos, diálogos inverosímiles y CGI, al final son historias que no tienen no tienen calidez, ni mucho menos matices. No se preguntan nada, solo se encargan de presentarnos una visión polarizada, en donde los buenos siempre derrotarán a los malos luego de acabar con medio mundo.

Steven Spielberg demostró que se podía hacer ciencia ficción inteligente. E.T. el extraterrestre y Encuentros cercanos del tercer tipo son tan solo uno de ellos. Son historias que nos permiten identificarnos con los personajes porque son tan naturales como nosotros. Son como nuestros padres, vecinos o amigos, que viven en vecindarios similares al nuestro y llevan sus vidas como cualquier otro mortal. Es el tipo de ciencia ficción que más me atrae.

Y dentro de esta resurrección de formas narrativas que recuerdan las mejores épocas del cine popular, salió a la luz Midnight Special, una Road Movie de ciencia ficción (si es que se puede hablar de tal cosa) que recuerda a los clásicos de su género.

Roy Tomlin (Michael Shannon) huye con su hijo Alton Meyer (Jaeden Lieberher) de las autoridades. El pequeño tiene poderes especiales que le han permitido conocer información secreta gubernamental. Mientras una congregación religiosa llamada «El rancho» ve en el pequeño a una especie de mesías que la salvará del juicio, las autoridades temen que sea un arma secreta. En realidad, Alton es una víctima en aquel juego de intereses. Él solo sabe que debe estar presente en una zona específica de Texas, donde ocurrirá un evento sin precedentes. Su padre debe protegerlo a toda costa y junto con su amigo Calvin (Joel Edgerton) y su madre Sarah (Kirsten Dunst), procurarán que Alton llegue a salvo a ese lugar, antes de que el FBI le ponga las manos encima.

Midnight Special es ciencia ficción, pero ante todo, es una deliciosa película de suspenso que discurre por las carreteras texanas, que no se afana por revelarnos qué misterios ocultan los poderes de Alton Meyer sino hasta el momento definitivo. El chico capta ondas radiales, manipula aparatos electrónicos y vaticina eventos futuros que son un misterio. ¿Qué es lo que ocurrirá en aquel descampado al que deben llegar a tiempo? Nadie, ni sus padres lo saben, pero sus extraordinarios dones reafirman la veracidad de su conocimiento secreto. Y el espectador se mantiene al vilo de la incertidumbre durante las casi dos horas de duración, hasta que la verdad se nos revela con el mismo impacto que a los protagonistas. Pero es de advertir que no es la verdad absoluta. Para quienes buscan la explicación a todo lo invisible, absténganse. Esta película entiende que no todo en la vida nos será develado.

Jeff Nichols no necesita mostrar en exceso para revelarnos una verdad sobre la cual reflexionar: hay otros mundos, pero no precisamente fuera de este. Además, deja mal parados a sus entes gubernamentales y científicos como un montón de patanes que creen tener todo bajo su control. Incluso, Midnight Special quizá pretende dibujar una hipótesis: no es tan cierto que solo se cree lo que se ve. Aunque la verdad, por insólita que sea, se presente ante nosotros, estamos cegados por las verdades a las cuales nos aferramos.

Será inevitable recordar la mejor ciencia ficción de los ochentas, tanto por su estética como por su fantástica banda sonora. 

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