lunes, 7 de marzo de 2016

RESEÑA: Tierra de nadie - Sebastián Elesgaray


«El escenario era el de cualquier película apocalíptica, solo que los personajes eran ellos. Y no, no era Nueva York. Para Darío, ese era el punto más surrealista de todos».

Y posiblemente fue tan surrealista para todos los que leyeron la novela. Estas líneas encierran el atractivo principal de Tierra de nadie; resumen la impresión que provoca su lectura, incluso en alguien como yo, que jamás he pisado suelo argentino.

Tuve la fortuna, al igual que dos compañeros blogueros (Tulio Fernández de Letras bizarras y George Valencia de El blog de Calavera), de que el mismísimo Sebastián Elesgaray nos enviara a cada uno su libro. Lo esperábamos con ansias y lo recibimos con emoción, pues pocas veces puede uno decir que un amigo ha sido publicado, con nada menos que una novela de terror apocalíptico.

Algo ha sucedido en el planeta. Las calles de La Plata están infestadas de criaturas venidas de quién sabe dónde y están acabando con cualquiera que se les cruce en el camino. La situación es crítica. La ciudad es un territorio desolado, sin electricidad ni comida. En la imperiosa necesidad de sobrevivir, un grupo de jóvenes convergerán en un edificio y tratarán de lidiar, no solo con la invasión, sino con los conflictos que, inevitablemente, se desatarán.

No diré que nos han vendido la idea de que el horror es imposible en Latinoamérica. Más bien diré que nosotros mismos hemos alimentado ese mito: por un lado los lectores, mirando con desconfianza a quienes se atreven a emprender una empresa de tal magnitud, y por el otro los escritores, que temen lanzarse al agua. Tierra de nadie representa una de las nuevas obras que se han propuesto asustarnos en nuestro idioma. Desconozco la manera como se está dando el incipiente interés por el terror latinoamericano en todos los países, pero en Argentina y Colombia (el primero con mayor fuerza) están comenzando a surgir no solo obras literarias, sino nombres a los que se le atribuye este género. Cada uno lo hace a su manera, cada cual escoge sus derroteros, pero todos parecen impulsados con el mismo ímpetu.

Tierra de nadie es un ejercicio interesante e inteligente. Sabemos cómo funcionan las historias apocalípticas, casi siempre ocasionadas por muertos vivientes o virus mortales. Hollywood nos ha educado al respecto y no mentiré al decir que la novela de Sebastián Elesgaray, desde su apuesta local, respeta las leyes de esta ramificación del terror. Un grupo de sobrevivientes, cada uno de ellos con peculiares características e intereses, se congregan por azar, conviven, pelean y se dibujan un futuro mejor, mientras se enfrentan a la amenaza. Sin embargo, todo el asunto transcurre en las calles de La Plata. Son argentinos y hablan como tales. Sebastián Elesgaray nos traza el camino de su historia sin temer que la extrapolación de estos elementos aparentemente tan norteamericanos a su país natal pueda resultar extraña y chocante. La aparición de lugares conocidos, calles y establecimientos, así como modismos y esa devoción que ellos profesan por el mate, nos permite apropiarnos de la historia, incluso para un lector foráneo como yo. Y nos abre los ojos a una realidad obvia pero con frecuencia ignorada: si el mundo ha llegado a su fin, la crisis en Norteamérica también recae en el resto de continentes y es valioso indagar cómo funcionaríamos los latinoamericanos ante una situación definitiva y catastrófica. Que Tierra de nadie permita al lector sentirse más cercano a la historia, pues el horror está ocurriendo en casa, ha sido lo que más han aplaudido los lectores en las múltiples reseñas que he leído. Y yo también me uno al aplauso.

Pero debo decir, también, que existen rasgos no tan definidos en este libro. Es una novela de pocas páginas si tenemos en cuenta la situación que se nos plantea. Me dejó entrever que el terreno se preparaba para algo más grande de lo que nos ofrecen sus 286 páginas. En la primera parte del libro nos encontramos con algunos personajes de participación fugaz, puestos allí para sufrir alguna situación crítica y luego ser olvidados. El encuentro de todos los integrantes del grupo sobreviviente —al que encuentro excedido de integrantes—, es repentino y demasiado afortunado. Es una lástima que varios de ellos no obtengan el protagonismo que reclaman. Y aunque desde el comienzo sabemos quiénes serán los líderes de la jornada, se extraña enormemente sus apellidos. Solo conocemos que uno de ellos es Darío Riveros, pero ¿y los demás? Puede parecer una nimiedad. Podría argumentarse que en dicha situación, conocer los apellidos de los que están allí reunidos pasa a segundo plano, pero también es cierto que un apellido los dota de más verosimilitud. En un cuento, el nombre de pila es más que suficiente, al fin de cuentas será un encuentro breve entre el personaje y el lector, pero en la novela, si debemos acompañar a alguien durante tan largo trayecto, su apellido no está de más.

Tierra de nadie recuerda innovadoras historias de supervivencia escritas por Stephen King como Cell y La niebla. La influencia se siente. Y es normal. En el resurgir de la narrativa latinoamericana de terror serán inevitables las voces de los maestros, pues esta misión reposa en manos de escritores nuevos que han pasado primero por aquellos padres norteamericanos. Sebastián Elesgaray se echa al hombro una gran responsabilidad y sale airoso. Tierra de nadie es una novela que se atreve a coger el toro por los cuernos, trabajando un gran subgénero que creíamos imposible en este lado del continente y refrescarlo con aires de tango. La importación que hace no es traumática para el lector asiduo del género, pues Tierrra de nadie se para en toda la mitad de ambos mundos, presentándonos una premisa y mecanismos a los que estamos acostumbrados y combinándolos, cautelosamente, con personajes y lugares que reafirman una identidad. Esta novela quizá sea recordada como la primera que invadió al país con bestias de otra dimensión. Y si se gana esa fama, será bien merecida. 


Elesgaray, Sebastián. Tierra de nadie. Buenos Aires, Argentina: Ediciones B, 2014.

3 comentarios:

  1. Que linda fiesta te armaste, Mauro.
    Una reseña muy interesante, que disfruté mucho leer y pensar. Un gran abrazo.

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    1. A vos por hacernos llegar tu obra. Me alegra que te gustara. La primera lectura del año debía ser la de un amigo y colega.
      Saludos, Sebastián. Buenas letras y buen provecho.

      -Mauro Vargas.

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  2. Tomo nota para variar de las novelas anglosajonas o ambientadas en Europa.
    Gracias por la reseña.

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