viernes, 4 de septiembre de 2015

RESEÑA: The Gathering (2003), Brian Gilbert



Por Martín Ferreira


Las ideas no se bastan solas. Si el desarrollo sabe soportarlas, quedarán como verdaderas revelaciones. Si no, serán solo eso, buenas ideas. The Gathering es eso: una buena idea desaprovechada. La tesis que nos plantea es altamente interesante: un grupo de personas que presenciaron la crucifixión con morbo, con la simple intención de ver morir a Jesús, son condenados a ser testigos de las más grandes tragedias de la humanidad. Solo son eso, espectadores. Y sin saber cómo, se reúnen en el lugar donde ocurrirá la próxima desgracia. Esta vez será en un pequeño pueblo del Reino Unido, lugar donde han hallado un templo sepultado con una particularidad: el altar muestra a Jesús de espaldas, siendo observado por un montón de rostros. La hipótesis surge de aquel hallazgo y con él la amenaza de la tragedia. Esos rostros esculpidos en piedra están rondando las calles del pueblo. Pero la historia se desarrolla a través Cassie (Christina Ricci), una joven norteamericana que es atropellada accidentalmente, no recuerda nada y se hospeda temporalmente en casa de la mujer que la arroyó quien es, a la vez, esposa del sujeto que descubre el templo sepultado. La convergencia de las historias no es tan intrincada como parece, pero tampoco es tan emocionante como su propuesta lo anuncia. Fría como el clima de aquellos parajes, sobria en exceso y sin ritmo, deja adivinar al espectador en tenaz descubrimiento demasiado pronto, terminando de sepultar la película. La cámara está demasiado ocupada en las tribulaciones de Cassie, dibujando con débiles pinceladas la amenaza que se está fraguando en el pueblo. La explicación de por qué sucederá lo que sucederá es demasiado débil y confusa, no tanto por su complejidad, sino por su abandono. Es una idea que clama por ser trabajada de nuevo, pero que ha sido desgastada en esta desabrida producción. 




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