RESEÑA: La casa de hojas (House of Leaves), Mark Z. Danielewski

Por Juan Sebastián Ocampo.

Esto no es para ti. Así empieza el monumental trabajo La Casa De Hojas, escrito por Mark Z. Danielewski. El libro comienza con la voz de Johnny Truant , un joven tatuador de Los Ángeles sin futuro que es forzado a encontrar un montón de hojas tachadas, dañadas y podridas dentro del apartamento de un anciano que nunca conoció, pero que aun así lo atraen lo suficiente para juntarlas, leerlas y tratar darles sentido. Un viejo ciego y aparentemente loco guarda como su posesión más sagrada un extenso documento que detalla cómo la familia Navidson desciende a las entrañas de una criatura eterna e insondable y lo que encuentra allí. Hay un monstruo, pero no es el que crees. Hay oscuridad, pero no es sencillamente la ausencia de luz. Ojalá y fuera noche siempre.

Hay columnas atravesadas a lo largo de decenas de páginas, escritura sólo visible por medio de su reflejo, colores y tipos de letra distintos para referirse a la casa, lugares y diálogos que transcurren a lo largo de la obra. ¿Da miedo? Sí. Pero no es un libro de terror puro. Incluso el autor lo ve más como el desarrollo de una historia de amor. Lo terrorífico no reside en un lugar. Hay algo que está allí, cuando sabemos que está aquí, adentro. Pero no lo queremos ver. Estamos ciegos como el viejo Zampanó, el encargado de custodiar El Expediente Navidson hasta que llega a manos de Truant para inmiscuirse en los resquicios de su vida.

La locura no sabe ser sutil. Tiene 450 notas al pie de página. A veces sirven para darle sentido a algo, a veces ofuscan y casi nunca iluminan. Aparentan no llevar a ninguna parte, ante lo cualsólo queda avanzar. La maquetación del libro es una labor destacable: hay momentos en que la ubicación y disposición de las palabras se transforman en el lenguaje propio del cine. Arriba, sólo en el centro, a veces tachadas e incluso atiborradas se encuentran las palabras. ¿Con qué intención? Existen varias comunidades en línea que intentan darle sentido a los miles de cabos sueltos que tiene el libro. ¿Qué significa Yggdrasii? ¿Por qué los colores? ¿Por qué esto y aquello? Todo va tomando sentido con el pasar de las hojas. Pero algo es seguro: el lector corrige al escritor y nosotros debemos revelar ese código fuente que compone los dos relatos que a lo largo de las páginas se van quitando espacio: el de Truant y el de los Navidson.

Es un laberinto, pero cuando decidimos salir de él nos damos cuenta de que estábamos afuera todo el tiempo, pero preferimos olvidarlo y permanecemos en él, porque después no hay nada. Desde La Biblia hasta Ser y Tiempo, Zampanó se vale de cualquier fuente (así no exista o en su debido caso deba agregar, quitar e inventar citas o declaraciones) para darle forma a esa casa que es más grande por dentro que por fuera. Por un agujero tan pequeño como un telescopio se puede ver el Universo. Por una rendija tan minúscula como una puerta se puede descender a la naturaleza humana. Luego del primer capítulo no hay escape. Hay que leerlo.

Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .