El traje del muerto (Heart-Shaped Box), de Joe Hill

Lo peor que le pueden decir a un escritor es que es un hombre de buenas ideas. Joe Hill se salva por poco de quedar atrapado en esa categoría con su segunda novela EL traje del muerto. Su ingenio es asombroso. Con Fantasmas lo demuestra con algunas buenas historias que sacan a flote aquella colección de cuentos y con su primera novela vuelve a prometernos una historia que no deja de llamar la atención.

Joe Hill nos presenta a Jude Coyne, un rockero viejo y exitoso que se dedica esporádicamente a su música. Su pasión por lo extraño lo ha llevado a recolectar una serie de objetos extraños y macabros de toda índole, dentro de la cual, la pieza más reciente es el fantasma de un tipo llamado Craddock McDermont. Lo compra por internet y lo que recibe es el traje del muerto en cuestión, empacado en una caja con forma de corazón. A partir de ese momento, lo que suponía no era más que una compra excéntrica producto de una broma se convierte en una pesadilla: el espectro está en su casa, se le aparece en todas partes y quiere vengarse de Jude. Los motivos del fantasma se remontan a un turbio pasado que involucra al rockero directamente. Entonces Jude debe emprender la huida junto con su actual pareja, Georgia, y sus dos perros, tratando de escapar del ataque de Craddock McDermont, pero librarse de sus espectrales garras parece imposible.

Lo que Joe Hill nos propone es una premisa absolutamente atrayente. Sin embargo, el resultado total es un libro desequilibrado. Conquista por partes al lector que busca una experiencia tan aterradora como la sinopsis.

La primera parte del libro es muy interesante en cuanto a la construcción de la mundana y caótica vida de Jude Coyne, que se debate entre la monotonía de su vida privilegiada de estrella de rock retirada y la irregular relación amorosa con Georgia. Entonces llega la compra del fantasma y todo comienza a adquirir color. La historia va creciendo poco a poco, de manera muy interesante, hasta la obligada aparición del fantasma. Y es en ese punto cuando todo comienza a desinflarse. Las posteriores apariciones del espectro y los primeros intentos de perjudicar a Jude Coyne no sorprenden demasiado; aunque son bastante imaginativos, no logran hacer frente a la monotonía que vuelve a apoderarse de la novela. Las amenazantes apariciones del espíritu no dan ni un poco de miedo. Aventuro aquí una explicación: el misterio ha dejado de ser invisible e incomprensible. Aunque sus apariciones sigan siendo un asunto irracional, Jude, y nosotros los lectores, hemos aceptado la presencia del ente sobrenatural. Además, ya sabemos el porqué de la presencia del fantasma y cuáles son sus intenciones. La emoción no puede durar mucho cuando el peligro se hace visible para enfrentarlo de manera tan anticipada. Sólo se salvan ciertos pasajes que son inquietantes, los suficientes para hacernos avanzar, aguardando la segunda etapa de la novela que podría desestancar la historia: la huida.

La travesía que emprenden Jude y Georgia junto con sus dos perros anuncia la aventura y el dinamismo. Salir de la propiedad de la estrella de rock, en donde han transcurrido agobiantemente los primeros capítulos, supone un respiro aliviador. La novela toma un nuevo impulso. En la primera parte, los únicos que me generaron simpatía fueron los dos perros: me daba igual lo que le pasara a Judas Coyne con sus conflictos, y su joven pareja, Georgia, me parecía detestable. Aquí, sin embargo, la relación entre ellos mejora y al fin logro identificarme, quizá por sus preocupaciones sobre la búsqueda de respuestas respecto a la presencia del fantasma,  los conflictos que se forman con la aparición de otros personajes y una indagación más concienzuda en el pasado del rockero y Georgia. Joe Hill ha comenzado a poner las cosas en orden. El fantasma, por supuesto, los sigue agobiando, pero todo es mucho mejor cuando no mete sus narices en la vida de los protagonistas. Al dejar de preocuparse tanto por la espectacularidad del fantasma y demás escenas oníricas y sobrenaturales, la historia adquiere más riqueza.

Es aquí cuando descubro que el fantasma es una presencia que me resulta estorbosa y molesta. Craddock McDermott es un arma de doble filo: es al mismo tiempo el eje y la piedra en el zapato de la historia. Me parece la versión malhumorada del fantasma de Canterville. No da miedo y cuando se supone que debe hacerlo, ejerciendo su influencia maligna sobre los personajes, no hace que me importe el bienestar de éstos. Creo que la espectacularidad de su presencia opaca la sutileza con la que se debe evocar el miedo. Miremos las historias sobre casas  encantadas: sabemos que la amenaza son los espíritus, pero es una amenaza que permanece invisible y cuando se manifiesta lo hace de manera incomprensible. Es así como nos comienzan a destruir sicológicamente; ponen a prueba nuestro razonamiento y nos hacen vulnerables, pues nos enfrentamos a algo que no tiene rostro. Ahora, cuando estos espíritus deciden ir más allá y afectarnos físicamente, deciden tomar nuestros cuerpos como vehículos. En Aquí vive el horror, la historia de la casa de Amityville, George Lutz, el padre de la familia, se convierte en la herramienta del fantasma para acabar con la familia. O en El resplandor, Jack Torrance no es más que una marioneta desquiciada. En la novela de King sabemos que los fantasmas están en el hotel, los vemos, pero no son ellos quienes causan el daño directo a la familia, sino que ejercen influencia sobre el sujeto. Su propósito es causar un daño colateral, destruir las relaciones personales, desmoronar e inutilizar la razón y actuar. El espectador casi siempre está del lado de las víctimas, viendo con temor cómo Jack Torrance o George Lutz cambian de personalidad, enloquecen e intentan matar a sus propios seres queridos. Ver al otro desdibujado y manipulado por el mal es lo que nos llena de terror. Y es allí donde creo que falla Joe Hill. Primero, porque el fantasma accede demasiado al mundo físico y aquello me resultó inverosímil, y cuando decide influenciar a Judas Coyne para causar los males, estamos viendo todo a través de sus ojos y de eso no se trata el asunto, pues en una novela de terror es más emocionante temer que atemorizar. Sé que hay mucho de gusto personal en todo esto: los pasajes que me resultan demasiado fantásticos me aburren, porque están gritando a los cuatro vientos «Hey, esto es sólo fantasía, no te lo creas, son puros efectos especiales». Como dije anteriormente, la sutileza para evocar el miedo se ve reducida. El final se desplaza en esta línea de espectacularidad y por eso no fue de mi agrado, pero mirándolo objetivamente, Joe Hill se toma su tiempo y no lo hace mal cerrando la novela.

El traje del muerto es una novela que está bien pensada, que promete, explora nuevos territorios y presenta personajes diferentes y llamativos. No está tan mal para ser su primera novela. Sin embargo, no me ha sorprendido demasiado porque me enfrenta a detalles de la literatura de terror que detesto. Me agradó a ratos, por eso la siento tan inestable. Por segunda vez Joe Hill me deja esa incómoda sensación de inconformidad. Ya veremos cómo nos va con su tercera novela, Cuernos, que me la obsequió un amigo y vuelve a prometer una historia interesante. Ojalá pueda pasar de ahí. Como se dice popularmente, «la tercera es la vencida».



Comentarios

  1. Leí este libro hace tiempo, y me pasó un poco como a tí. La novela que más me ha gustado del autor ha sido Nos4a2. Cuernos, fue una novela un tanto rara para mí, había momentos en que me encantaba, y en otros se me hacía un poco pesada... No sé. Espero que la disfrutes, y ya nos contarás a ver que te parece, leer tus opiniones siempre es un placer :-)
    Un abrazo!

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    1. "Cuernos" es la siguiente. He tenido al fortuna de leer la obra de Hill en orden, lo que muchas veces resulta difícil con otros autores. Hasta ahora, su terror no me conquista. Creo que le daré oportunidad hasta Nos4a2. Sin duda ha tenido muy buena acogida.
      Un saludo, Atalanta.

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  2. De Hill aún no he podido leer ninguno de sus libros, los tengo pendientes, pero había escuchado comentarios sobre que mezcla un poco los estilos de su padre y de Dean R. Koontz. Sobre Cuernos, al final terminaré viendo la película antes de poder leer el libro. Saludos!!

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    1. Creo que acerca más a King que a Koontz. Estos dos, sin embargo, me siguen pareciendo superiores a Joe Hill.
      Ya ansío leer cuernos para ver la película. El argumento es demasiado insólito. Puede ser una buena señal.
      Un saludo para ti.

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  3. Por fin tengo el gusto de retomar tu blog y lo hago a través de este texto tuyo de una novela que en mi caso me gustó mucho. Qué lástima que te haya defraudado. Por cierto, se suponía que iban a hacer una peli basada en este libro y al final todo quedó en pura buena voluntad; asimismo aún esperando el estreno de "Cuernos".

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    1. El gusto es mío de que te pases por acá.
      Como te dije en el comentario de tu blog, ando en labor de ponerme al día con las publicaciones de los blogs colegas.
      Había escuchado también una tentativa para adaptar esta novela. Aunque el libro no me conquistó, creo que verla en pantalla podría resultar interesante. Si lo llevaran a cabo, sin duda desearía que Rob Zombie la dirigiera y la protagonizara. Está hecha a la medida para él.
      Cuernos, tengo que leerlo primero y luego veré la peli. Ya será para después.
      Gracias, Elwin.

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  4. Muy buena reseña, Mauro.
    Sin llegar a deslumbrarme, debo decir que la novela me gustó.
    Por ahora, junto al relato "La capa" y los comics basados en él (su homónimo "La capa" y "La capa -1969"), más el comic que redactó en conjunto con SK, "Road rage", es lo único que he leído de él. Espero pronto volver a retomar sus letras.
    ¡Saludos!

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