La enviada (The Godsend), de Bernard Taylor


Es una lástima que de Bernard Taylor solo se hayan traducido tres cositas al español.

Hay un cuento suyo que viene en la antología Horror titulado «Destemple». Una historia sobre licantropía bastante buena. Pomaire publicó dos de sus novelas: Macabro amor y esta, La enviada, su primera novela. La historia se publicó en 1976 y supuso el ingreso del escritor británico a la ficción de horror. Antes se había dedicado al teatro, a la escritura de guiones televisivos y tempranamente a la pintura. A pesar de que su obra literaria no es tan extensa como la de sus colegas (quince novelas de las cuales cinco han sido publicados bajo el seudónimo de Jess Foley, tres trabajos de no-ficción y múltiples cuentos aparecidos en antologías), Bernard Taylor ha logrado cosechar cierto reconocimiento dentro de los amantes del género.

Mirando los títulos de sus libros (pueden apreciar varios libros suyos aquí, con portadas hermosísimas), parece ser uno de esos autores que gustan de escribir sobre niños, una de las temáticas que más me llaman la atención. Hay una atmósfera extraña, inquietante, que se esconde detrás de la inocencia de la infancia. ¿No han temido de sus juguetes alguna vez? ¡Hay unas muñecas que son escalofriantes! Para la muestra está Chucky, o su novia Dolly Dearest. El fantasma de un niño es escalofriante. Oír en la mitad de la noche el llanto de un niño o los lamentos de sus voces infantiles te pueden poner los pelos de punta. La maldad adquiere muchos rostros y uno de ellos, quizá el más efectivo para sembrar la semilla del mal, es la de un rostro dulce y angelical, el rostro de la niñez. Esta novela nos muestra una de esas manifestaciones.

La familia Marlowe parece tener una vida perfecta e ideal. Alan es ilustrador de libros y parece ganar buen dinero con ello, pues mantiene a su esposa Kate y a sus cuatro hijos: Lucy, Davie, Sam y Mathew. Viven en el campo, en una enorme casa cerca a un lago. Una tarde deciden ir allí a pasar un rato en familia y en el camino ven a una mujer embarazada sentada sola en un tronco. Sam se acerca a ella amistosamente, luego su madre Kate y ambas se quedan conversando mientras los demás siguen adelante. Horas después, Alan le pregunta quién era esa mujer y Kate le responde que no pudo saberlo a ciencia cierta, pero que sí notó algo extraño en su semblante. Le dice que había algo raro en ella, algo triste, como si fuera una persona que no tuviera raíces. Alan decide que son impresiones de su esposa nada más.

Al otro día, Alan se va a trabajar en sus ilustraciones al estudio, todo dentro de la rutina, hasta que regresa a su casa y se da cuenta de que la extraña y solitaria muchacha del lago está en la casa. A pesar de lo insólito de la situación, los Marlowe lo toman como una visita normal, hasta que notan que pasan las horas y la muchacha no se va. Llega la medianoche y ella se dispone a marcharse pero llegan los dolores de parto, la llevan a la habitación y Alan va en busca del médico local. Al regresar, ya todo ha sucedido. La muchacha ha dado a luz. Sin embargo al otro día, cuando el llanto de la recién nacida los despierte y se enteren de que la madre ha desaparecido. Los Marlowe la adoptan. Deciden llamarla Bonnie. Ella será ahora parte de la familia. Lo que no saben es que esa decisión será el comienzo de una lenta, dolorosa y escalofriante desintegración familiar.

La enviada parte de la conducta del pájaro cuco: pone un huevo en un nido ajeno y se marcha. Cuando el polluelo sale del cascarón comienza a arrojar a los otros huevos fuera del nido, garantizando así la atención exclusiva de sus dos padres, quienes lo alimentarán, lo cuidarán y lo amarán solo a él. Ya podrán imaginar de qué va la novela.

No hay de qué preocuparse, no revelo nada importante. Lo del cuco viene en la sinopsis de la edición en español y en inglés. Aquí lo trascendental no es eso, sino cómo se va a desarrollar la historia. La enviada es una novela que involucra un montón de sentimientos duros que contribuyen a la destrucción de los lazos más fuertes que pueden existir: los del amor familiar. Ni siquiera las condiciones ideales, la comodidad, el dinero, la tranquilidad, pueden mitigar los efectos que causa la llegada de esta extraña niña. Bonnie es la maldad conviviendo entre nosotros de manera astuta. Bernard Taylor va construyendo una historia pausada, poniendo aquí y allá pequeñas coincidencias, extraños accidentes, macabros descubrimientos, causantes de la desgracia que rodea a la familia. Alan, quien nos narra la historia, es el único que va a poder arrancarse el velo de los ojos. Es él quien tendrá que soportar el peso de aquel descubrimiento: Bonnie es una intrusa y oculta muy malas intenciones. Ella es el núcleo de la discordia. Él deberá tratar de salvar a su familia de las tiernas garras de la pequeña Bonnie, pero estará solo, porque los demás no logran comprender que el terror vive con ellos bajo el mismo techo.

Esta novela funciona como una película slasher: sabes de lo que trata. Sabes que Jason Voorhees va a matar a todos esos adolescentes en el campamento. Lo que realmente te interesa es saber cuándo y cómo lo hará. Por ese lado está muy bien. El suspenso crece muchísimo muerte tras muerte. Los giros de tuerca y las situaciones límite en las que Alan se ve involucrado generan tensión. Además, el conflicto interno de Kate al tener que enfrentar su instinto materno con la realidad, por más imposible y aterradora que parezca (la pequeña Bonnie es como un pájaro cuco, le dice Alan),  hace que se vaya resquebrajando el vínculo sentimental de ambos padres, sin mencionar que se pone en juego la relación con sus hijos. Al comienzo pensé que la vida ideal de los Marlowe era un defecto del autor —demasiado perfecto para ser verdad—, pero poco a poco fui descubriendo que aquello era, posiblemente, la muestra fehaciente de que el horror es inherente a todo ser humano, que nos afecta de manera tal que cuando logra derrumbar nuestras emociones, derrumba todo alrededor nuestro. La solidez económica no puede hacer nada frente a la cercanía de la muerte. En La enviada, la muerte es un invitado no deseado que está dispuesto a no marcharse. Ante ella, todos volvemos a ser seres humanos comunes y corrientes.

El final es un poco decepcionante. El autor jamás nos revela la procedencia de la madre natural de Bonnie, ni tampoco se sabe de ella luego. Debemos aceptar este acontecimiento tal y como se nos presenta. No hay un cierre apoteósico y sobrenatural, como lo imaginé. Por un lado se puede valorar el hecho de que no se haya recurrido a una gran carga fantástica para generar el suspenso, pero aquello trae sus consecuencias porque deja en el lector un montón de vacíos y es allí cuando se lamenta la ausencia de más acontecimientos —tal vez sobrenaturales— que resuelvan esos interrogantes.  

En 1980 se realizó una adaptación al cine con un formato muy televisivo y poco presupuesto, pero que resultó bastante buena y fiel a la novela, aunque el final fue cambiado por completo. No encontré el tráiler, pero sí un fragmento, en donde verán a la pequeña Bonnie en acción. Como Blogger no me permitió poner el video, no sé por qué, pueden verlo haciendi clic aquí.


Taylor, Bernard. La enviada; traducción de Amalia Oestreicher y Guillermo Espósito. País desconocido: Editorial Pomaire, 1977.

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