sábado, 19 de enero de 2013

La danza de la muerte (The Stand), de Stephen King


Leí La cúpula bastante emocionado a mediados del 2011 porque me había ganado un ejemplar en un concurso que gané sorpresivamente, y demoré casi un mes entregado a esa novela tan larga. Cuando terminé, quedé exhausto, no porque la historia fuese pesada ni nada de eso, sino por la extensión, y me embargó una nostalgia inmediata por los personajes, por todas las situaciones y aventuras emocionantes que me había brindado el libro, porque había descubierto a un King realmente maduro y porque no había leído algo tan ambicioso. Sin embargo, cuando pensé en reseñarla en el blog, me sentí un tanto inquieto, porque sentí muy dentro de mí que la emoción me había vendado los ojos a muchas cosas. Tenía la certeza de que reseñaría el libro sin una visión objetiva y más bien embriagado por la emoción de que se trataba de la más reciente novela de King, de la cual todos los lectores hablaban en la red.

Así que la terminé, satisfecho, pero con pequeñas dudas rondándome la cabeza, y decidí pasar por alto la reseña, dejando a un lado también a Stephen King. No leí ninguno de sus libros por casi un año y medio hasta ahora. Y pienso que fue una decisión inteligente. Sentí que mi visión acerca de su obra dio giros interesantes y me ofreció más perspectivas. No son cosas que necesariamente expondré en este blog. No son detalles tan evidentes, sino más bien sentimientos que descubrí al avanzar por las páginas de esta otra gigantesca novela. Me encanta la narrativa de Stephen King y siempre es un placer leer sus libros, así que hay mucho de personal aquí. Lo que sí podría afirmar es que la manera de abordar de nuevo una de sus novelas fue muy diferente a como lo hacía cuando todavía atravesaba las postrimerías de mi fiebre y desmedida afición por sus historias.

Me resulta curioso que, en el momento de retomar a King, haya pasado de La cúpula (su más reciente novela tamaño XL de ese momento) a La danza de la muerte (su primera novela de proporciones pantagruélicas), ambos gordos, extensos y ambiciosos, con muchos personajes y múltiples situaciones, además de que fueron dos novelas frecuentemente comparadas cuando La cúpula salió al mercado, cosa natural, pues encontré similitudes entre ambas que no expondré aquí. Tal vez lo haga cuando reseñe La cúpula. Sería lo más correcto. Por ahora nos ocuparemos de La danza de la muerte.


Muchos lectores de King dicen que es mejor leer Apocalipsis (The Stand: The Complete & Uncut Edition), porque es la versión completa y se matan así dos pájaros de un solo tiro. Tienen razón, es una opción viable, pero desde un inicio había decidido que leería las cosas en orden, tal y como sucedieron. Muchos ya conocerán la historia: Stephen escribió su novela de más de mil páginas, pero al ser un autor tan nuevo, los editores, temiendo arriesgarse, decidieron recortarla. Habían dos opciones: o lo hacía el propio Stephen o los editores, y Steve prefirió hacerlo él mismo. Años más tarde se decidió, sin duda porque generaría una buena ganancia, publicar la versión completa. Para esto, King revisó de nuevo el libro, se incluyeron los pasajes que habían sido eliminados de la primera versión (más de 300 páginas), se agregaron unos cuantos detalles y la historia ya no se ambientó en los años 80 sino en los años 90.

Por puro capricho decidí hacer la lectura obligada de la primera versión de la novela, la cual me pareció bastante buena. Ese tijeretazo editorial pasó desapercibido para mí, y no quedé con ganas de más. Sentí que el libro tenía la extensión justa y necesaria. Pero ¿y lo que originalmente se había escrito y eliminado? Bah, no lo sé. En un comienzo decidí que leería ambos libros. Me apasionaba la idea. Pero es que es un libro bien extenso, y por ahora estoy seguro que leer la versión  uncut va a ser un proyecto a largo plazo, y hasta existe la posibilidad de que jamás lo lleve a cabo. No sé, ya veremos lo que sucede después.

Algunos otros afirman, equivocadamente, que Apocalipsis ofrece la posibilidad de leer la historia tal y como la concibió Stephen King, y eso es un error. La primera versión está cortada, y aunque la segunda versión está completa, está alterada tanto en la época como en detalles agregados. En teoría, ninguno de los dos libros son la versión original escrita por King a finales de los setenta.

Otra de las opciones por las que decidí leer La danza de la muerte en vez de la edición completa fue meramente estética. Adquirí esta bonita edición del Círculo de lectores en tapas duras con sobrecubierta. Cuando la vi por primera vez, no entendía mucho la ilustración de la cubierta. «¿No se supone que es una historia de terror en la que la población muere?», pensaba. «¿Qué tiene ese dibujo de apocalíptico?» Luego me sorprendí al descubrirlo. Lo que vemos en la ilustración es la enorme y oscura figura de Randall Flagg y a la anciana Madre Abigail, que guiarán a los personajes principales en su travesía.

En la internet, la mayoría de reseñas de esta historia están dedicadas a las dos versiones al mismo tiempo, pero en mi caso esta es una reseña única y exclusivamente sobre la primera versión Quizá unir los dos títulos no presente mayor lío, pero hago esta acotación por si acaso. Esta, estimados lectores, es una reseña sobre La danza de la muerte.


La novela nos narra en 791 páginas cómo una epidemia, un virus gripal al que han bautizado Capitán trotamundos, diezma a toda la población norteamericana. El virus, producto de un experimento gubernamental, se expande inevitablemente por todo el territorio, mutando, evadiendo cualquier método para contrarrestarlo, e infectando a cada habitante, condenándolo a sufrir una agonía brutal y repulsiva hasta morir. Parece que es el fin de la raza humana. Pero han quedado algunos sobrevivientes, que emprenderán un viaje hacia el Oeste en donde se librará una batalla definitiva entre el bien y el mal. El Capitán trotamundos no es solo un accidente científico, sino el comienzo de una lucha de poderes sobrenaturales, y los humanos inmunes al virus estarán destinados a pertenecer a uno de los dos bandos y luchar por la vida.

Stephen King decide ser ambicioso y abordar un espectro muy amplio en su novela, que se divide en tres libros: El primero de titula «El capitán trotamundos», que nos narra el inicio de la pesadilla. El virus empezará a infectar a las personas poco a poco, hasta conquistar territorios enteros dejando un enorme rastro de muerte, sumando a  esto los inútiles intentos del gobierno por detener lo inevitable, haciendo uso de la fuerza, y la violencia que desencadena el silenciamiento de lo que se hace evidente mientras más personas perecen. Aquí también conoceremos a los personajes principales, aquellos sobrevivientes que, por cosas del destino, son elegidos para librar la batalla final. El segundo libro se titula «En el límite», en el que solo quedan sobre la tierra los elegidos que, guiados por una revelación sobrenatural, han empezado a migrar hasta su futuro punto de encuentro (Nebraska). Ya se han empezado a conformar los primeros grupos y son conscientes de su inexorable destino. El tercer libro, «La batalla», como su nombre lo indica, es la recta final de la historia. Los dos bandos, el del bien y el mal, ya se han establecido en Boulder y Las vegas, respectivamente. Ambos se preparan para el enfrentamiento final, guiados por sus líderes: el hombre oscuro, Randall Flagg, y la Madre Abigail.


El poder que tiene la narrativa de Stephen King, más que en sus ideas, ha residido en sus personajes, en la maestría con la que es capaz de dibujarlos, de caracterizarlos. Son personajes con el que el lector fácilmente se encariña e identifica. Aquí no es la excepción. Nos encontraremos con una variada galería: un músico frustrado, un sordomudo, un retrasado mental, una joven embarazada, un adolescente con ínfulas de poder, entre otros, todos ellos con fortalezas y debilidades, con diferentes formas de ver el mundo devastado en el que tienen que continuar viviendo, y a merced de poderes que escapan, si no a su entendimiento, tal vez a su control. Incluso, siento que esta habilidad en particular de crear personajes se revela con más fuerza en La danza de la muerte, pues es una historia en la que ellos se deben enfrentar a una situación límite en el que está en juego la vida de la especie como tal y el poder que regirá en el planeta por el resto de la existencia. Es una enorme responsabilidad la que estas personas del común deben cargar en sus hombros.

Cuando leí La cúpula, me sentí como en una montaña rusa, con ritmos disimiles en muchos pasajes. No sé si esto influyó en la velocidad de lectura, pero es una idea que puedo considerar, porque con La danza de la muerte, literalmente, volé. Aquí notamos a un King joven e intempestivo, con fuerza abrumadora, que logra sostener en más de setecientas páginas un ritmo constante. La primera parte está llena de suspense, con la progresiva expansión de la epidemia y la intriga por quién sobrevivirá. Luego viene la altamente entretenida aventura por las carreteras de los Estados Unidos. Y luego la tercera, con mucha acción, en la que ya todo ha sido develado y solo resta la conclusión.


Sin embargo, como parece ser ya habitual en las novelas largas de Stephen King, el final no está a la altura del resto. Sucede en It, sucede en Un saco de huesos, sucede en La cúpula y sucede aquí también. Cuando vamos hacia el enfrentamiento final, la novela empieza a desinflarse y llega exhausta a la tan anunciada batalla definitiva. No diré mucho para que quienes no la hayan leído aborden el libro armados, a la defensiva. Sin embargo, hay un buen trozo de historia después de la batalla y, de manera insólita y afortunada, Stephen vuelve a ofrecernos más emoción que podríamos definir como un «regreso a casa», cosa que se agradece mucho.

De todas maneras, la incapacidad de King para ofrecer algo apoteósico en el momento anunciado es una minucia, una insignificancia a comparación de otros aspectos mayores, más importantes, poderosos e interesantes del libro, que son los que justifican su lectura. Nos encontramos con infinidad de sorpresas y giros de tuerca. Todo es impredecible y el lector tratará siempre de adivinar lo que sigue, implora a que las cosas sucedan como lo piensa, pero Stephen King hace movimientos inesperados que nos impulsan a avanzar en la lectura como posesos. Y no puedo dejar de mencionar la brillantez con la que el autor crea símiles y metáforas. Es una de las cosas que más admiro de King. Me le quito el sombrero y lo envidio. Jamás pensé que una cosa tan pequeñita como un símil me haría detener en la lectura , reír ante lo ocurrente que resultaba, releerla, volver a maravillarme y subrayarla, pero pasó justo en esta lectura, y la dejaré aquí para la posteridad: «… la nueva piel era lampiña y rosada, como la de una muñeca barata».
 
La danza de la muerte no es solo una novela post-apocalíptica sobrenatural, sino que es una historia que nos muestra el lado más fuerte y más frágil del ser humano en una condición de supervivencia. Es una obra con un interesante enfoque sociológico sobre las sociedades y su comportamiento (aquí evoco los geniales discursos sociológicos de uno de los personajes, Glen Bateman), sobre las fuerzas que rigen nuestra existencia, el destino y la vida, la destrucción y la creación.

Muchos quienes leen la novela afirman que han tenido repentinos accesos de tos e inesperados estornudos, como si el Capitán trotamundos hubiese podido traspasar las páginas del libro. Debo decir que no experimenté síntoma alguno mientras leía, cosa que me alegra, porque probablemente hubiese sido uno de los afortunados sobrevivientes, aunque no tendría los pantalones de enfrentarme cara a cara con el mal. Más bien preferiría permanecer tranquilo en Boulder, junto con los demás sobrevivientes del lado bueno, esperando a que los héroes de esta historia llevaran a cabo su cometido.

En los años 90 se realizó una adaptación para la televisión, dirigida por Mick Garris. También, como es costumbre en muchas bandas, The Alarm hizo una canción titulada «The Stand», que salió en el álbum Declaration de 1983.



King, Stephen. La danza de la muerte; traducción de Eduardo Goligorsky. Bercelona, España: Círculo de lectores., 1990.

13 comentarios:

  1. Excelente reseña. The stand es mi novela favorita y mucho de las sensaciones que describís, las pasé también.
    La miniserie de Garris es mala (como el 90% de lo que hace), pero se rescatan muchas cosas, por suerte.
    Saludos.

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  2. Muy buena reseña, Mauricio.
    En lo particular, leí "Apocalipsis" hace unos ¡veinte años! más o menos (cómo pasa el tiempo...), libro que me prestó una Tía (quien, junto a mi gran amigo del alma, Emilio, me adentraron en el apasionante mundo "King").
    En realidad, la palabra "leí" está mal usada: ¡lo devoré! Quedé maravillado, de principio a fin.
    No he leído "La danza de la muerte", ejemplar con el que me hice recién hace unos poquitos días.
    Vi la miniserie (es del año 1994) hace un par de años y es muy floja, como dice Raúl. Los dos primeros capítulos son mejores que los dos últimos (para mí); actúa allí (y lo hace muy bien) Gary Sinise, en el papel de Stu Redman, quien ese mismo año estuvo nominado al Oscar por su papel del teniente Dan Taylor (el que había perdido las piernas en Vietnam, ¿te acordás?) en "Forrest Gump". También tiene un pequeñito papel el mismísimo Stpehen :) .
    En fin, una gran novela de SK: junto con "It", lo mejor.
    ¡Saludos!

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    1. Gary Sinise, claro. También aparece en "The Green Mile".

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  3. ¿Es posible que el fracaso de la serie sea por culpa de King? Muchos coinciden en que es pésimo como guionista, y no es raro que lo concluyan: la gran mayoría de adaptaciones que ha hecho él mismo han sido malas malas.

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  4. Pues a mí me gustó la serie....fíjate tú. Es mejor que la veas para que saques un veredicto. La novela es excelente, aunque personalmente prefiero historias con menos personajes como Duma Key, Cementerio de Animales o El Resplandor (Mis favoritas)

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  5. Excelente reseña, Mauro!!!! Ya era hora de que leyeras esta novela, y de que regresaras al mundo King!! :D

    Yo leí en dos veces la Danza de la Muerte y una vez Apocalipsis, y te puedo decir que, aunque las escenas nuevas son interesantes, no te perdés de nada. Eso sí, te recomiendo echarle una leída al prólogo y al epílogo. Esos sí que te haría falta leerlos. ;)

    La novela es monumental, y recuerdo el gran sabor de boca que me dejó la primera vez. Y la segunda... Y, bueno, la tercera también, aunque cuando leí Apocalipsis comencé con toda, feliz de volver a Arnette, para luego ralentizarme... Fue una mala época... :/

    Una delicia también la forma en que ilustraste la entrada con todas esas portadas. Ediciones GENIALES todas ellas. Tengo la suerte de tener la misma tuya, la del Círculo, y la incunable edición de Pomaire (todo un golpe de suerte, ¿te acordás?). ;)

    Lo dicho: gran libro; gran entrada. :D

    Saludos!

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  6. Claro, recuerdo también a Sinise en "The Green Mile", por supuesto.
    Respondiendo a tu pregunta, no lo sé, Mauricio, no me animo a aseverarlo...
    Coincido, sí, con lo expresado por Tulio: en definitiva, tu opinión, una vez que veas la miniserie, será la que valga ;)
    ¡Saludos!

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  7. Me encanta tu blog. Soy fan de Stepehn King, John Saul, Robin Cook, Dean Koontz y una serie de autores que has reseñado. Felicidades desde México!

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    1. Gracias Luna Eterna. Pasa cuando quieras, esta es tu casa.

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  8. The Stand (irritantemente llamada Apocalipsis), en su última versión, es una obra monumental de principio a fin. La compré en edición bolsillo y me duró solamente dos semanas. Luego de haber leído un montón de novelas de King sigo creyendo que es su novela más completa, y que esconde algo más que el simple drama postapocalíptico. La idea de reconstruir la sociedad con seres humanos tan normales y cotidianos (como tu, yo, el vecino, etc. Los típicos personajes de King), alejados de los superhombres y mujeres de otras novelas, es totalmente fascinante. Tengo el primer tomo de La Danza de la Muerte (Pomaire), y tan pronto consiga el segundo leeré la primera versión publicada. Como dicen más arriba, te recomiendo leer el prólogo y el epílogo (El circulo se abre y se cierra, respectivamente) de la edición "uncut".

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  9. Excelente reseña, yo también tengo un blog con un espacio dedicado a reseñar libros, un poco más modesto en contenido, claro! Me gustaría que le des un vistazo y si quieres critica constructivamente, eso me ayudaría mucho. Gracias de antemano!

    http://eldiariodeyota.blogspot.com/

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  10. tengo muy guardado en la memoria cuando un tio cercano llego emocionado con la miniserie completa y sento a toda la familia por 2 noches para verla... fue uno de mis primeros acercamientos al hermoso genero del horror ¡y fue muuuy bueno! apenas hoy en la mañana me dije a mi mismo: bueno ¿y porque no buscarla? di por el actor Gary Sinise y despues de saber que era un libro del maestro Stephen King quede bastante satisfecho, esta sera mi proxima lectura.
    muy buen blog compañero, mil gracias.

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  11. Adoro esta novela y recuerdo con mucho cariño cuando mis papás me la regalaron en una bonita edición en tapa dura al cumplir los 17 ó 18 años (fue la versión completa y con dibujos de uno de mis favoritos: Berni Wrigtson). La he leído 2 veces. La miniserie (ojo que no es película, pues dura 4 hrs. y media) es una joya y la he visto un montón de veces; su guión fue hecho por el propio King, quien se reservó un papel en ella. Estoy completando ahora la adaptación al cómic en tapa dura, compuesta de 6 tomos (tengo 3, je).

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