miércoles, 9 de enero de 2013

El elixir negro (Black Ambrosia), de Elizabeth Engstrom



He aquí otra de las joyas literarias del género que publicó la grandiosa editorial Martínez Roca, una novela vampírica muy peculiar e interesante que demuestra, entre otras cosas, cómo se puede explorar una faceta más humana de los vampiros y conservar también la oscuridad y violencia inherentes a estas criaturas.

El elixir negro nos narra el viaje que hace Angelina Watson por todo Estados Unidos en busca de libertad, de madurez… y de sangre. Sí, Angelina es un vampiro que ha decidido matar a los hombres con los que se encuentra en su camino. Se ha vuelto una criatura insospechadamente peligrosa y ha descubierto su verdadera identidad mientras succiona la sangre de sus víctimas en un singular ritual de seducción y muerte. La sangre la revitaliza, la llena de vida y la hace sucumbir a un instinto animal que cada vez se hace más fuerte. Sus capacidades para matar crecen, se fortalecen y la convierten en una aterradora criatura de la noche. Pero Boyd, un joven cazador que la conoció tiempo atrás, gracias a un vínculo que ha surgido entre ellos, ha decidido seguirla y atraparla, y no descansará hasta detenerla.

Uno de los puntos fascinantes de la historia es el hecho de que Angelina no es un vampiro como los otros que pueblan la literatura de horror. Ella no pertenece al campo sobrenatural, aunque las motivaciones que tiene para matar y beber sangre sí lo sean; sin embargo, la conducta de Angelina también puede verse desde un punto de vista médico, psicológico. Es aquí cuando el lector debe tomar una posición, ambas totalmente válidas, porque de esta dicotomía no depende el poder de la novela, sino en otro elemento que me gustó mucho más: el origen del vampiro. En la gran mayoría de estas historias, la existencia de los vampiros se da por sentada. Ya están allí, ya asechan entre las sombras y beben la sangre de los incautos, y cuando presenciamos el origen de uno de ellos es a través de una conversión: el vampiro muerde a un sujeto en el cuello y éste se convierte luego en vampiro. Aquí, sin embargo, Elizabeth Engstrom nos permite presenciar cómo se origina una especie de vampiro desde cero, sin mordidas ni hechizos mágicos, lo cual es mucho más interesante. Además, es una inteligente variación del arquetipo del vampiro que, con tantas obras a su favor, pareciera que no tuviera más tela de dónde cortar. Pero novelas como estas demuestran que en manos sagaces pueden suceder cosas asombrosas.

El elixir negro cautiva poderosamente desde los primeros capítulos, en los que conocemos la infortunada vida de Angelina y la relación que existe entre ella, el sexo, la carne y su gusto por la sangre, para continuar con la aventura en la que se embarca, a través de las carreteras de los Estados Unidos, sin un rumbo fijo. Su travesía es un viaje arriesgado que le permite descubrir su verdadera naturaleza. Seguimos un proceso de oscura y aterradora maduración, presenciamos cómo esta adolescente a merced del mundo pasa de la inocencia a la abyección, cómo se transforma en una criatura de la noche, cómo su obsesión por la sangre y su distorsionada visión del amor la convierten en un ser repulsivo y aterrador, sin que dejemos de sufrir por ella.

Elizabeth Engstrom consigue que el lector se identifique plenamente con Angelina, a pesar de las atrocidades que comete, pues construye una impecable y emotiva narración en primera persona que convierte a la novela en una perturbadora y oscura confesión, llena de matices y emociones. Escudriñamos en la mente de Angelina, contemplamos muy de cerca su evolución física y espiritual y podemos averiguar qué se siente estar dentro de la piel de un vampiro.

El elixir negro es un libro cautivador. La misma idea de la migración a la que la protagonista se ve sometida, dada su condición, le otorga velocidad y emoción. Además, aquí el vampiro no es un chupasangre tipo Drácula, sino uno real y mucho más peligroso, pues es cotidiano y podemos encontrarlo a la vuelta de la esquina o, en este caso, caminando por cualquier carretera, esperando a que algún desprevenido viajero la recoja y sucumba a sus peligrosos encantos.

Para los que busquen una buena y excitante novela vampírica, o los que quieran simplemente leer un libro de terror escrito con maestría y creatividad, esta novela es una estupenda opción.


Engstrom, Elizabeth. El elixir negro; traducción de Teresa Camprodón. Bercelona, España: Ediciones Martínez Roca S.A., 1992.

3 comentarios:

  1. Magnífica reseña, me encanta el género vampírico y has conseguido interesarme por este libro. Lo buscaré, y espero leerlo pronto. Ya digo, me encanta leer sobre vampiros. Y si la escritura es de calidad, mejor todavía.
    Gracias por la recomendación, ¡un saludo!

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    1. Seguro que sí, Sonia. Te va a encantar. Ojalá lo consigas y cuando lo leas me cuentas que tal. Será interesante leer la reseña de una amante del género vampírico.

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  2. Leí este libro hace ya unos cuantos años durante un viaje a Uruguay de hecho recuerdo que me hice con el por casualidad pues estaba tirado de atrezzo en un montaje televisivo para el que trabajé y la portada me llamó la atención, así de sencillo .
    Empecé a leerlo para matar el tiempo durante mi viaje pero enseguida me enganché para mí sorpresa, me encontré con una historia de Terror y vampiros diferente, incluso muy anterior al film "Dejame Entrar" Con el que veo ciertos paralelismos y siendo un film sueco me da por pensar que quizas pudiese influenciar a la hora de idear la vampira de aquel film, pero dejando a un lado los parecidos, lo que me cautivo fué como uno se identifica con el personaje principal apesar de ser el monstruo implacable que llega a ser y las magníficas descripciones de los lugares por los que pasa Angelina y los detalles de los asesinatos así como la carga filosófica del cazador .
    En definitiva una novela infravalorada que recomiendo a fans de la literatura de terror y a los que no lo son tanto por que esta muy bien escrita y mantiene la tensión en todo momento .

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