La joya de las siete estrellas (The Jewel of Seven Stars), de Bram Stoker

Cuando terminé de leer Drácula hace un buen tiempo, me entraron unas ganas enormes de buscar más de la obra de Bram Stoker. Me enteré de la existencia de dos novelas suyas, La guarida del gusano blanco y La joya de las siete estrellas, pero nunca pude encontrarlas durante todo este tiempo, en el cual leí muchos del los cuentos del autor irlandés. En algunas librerías de cadena vi un par de ediciones de La joya de las siete estrellas, pero eran absurdamente caras, y con lo que pagaba una de ellas podría comprarme hasta tres libros usados. Y yo como soy asido comprador de libros de segunda (son realmente pocas las veces en las que compro un libro nuevo), dejé pasar los ejemplares. El problema era que en las librerías de usados no hallaba ninguna de estas dos novelas, hasta hace un par de meses, cuando apareció esta edición de bolsillo de La joya de las siete estrellas, publicada por Ediciones B, editorial que ha merecido mi absoluta confianza en cuanto al género del terror. Maneja buenos formatos, papel y en especial buenos diseños de portadas, cosa que se extraña mucho en otras editoriales.

Publicada en 1904, La joya de las siete estrellas fue recibida con particular entusiasmo por los estudiosos del ocultismo, pues la novela trataba y revelaba importantes asuntos sobre dicho tema. Como muchos saben, Bram Stoker perteneció a la Golden Dawn, al igual que otros reconocidos autores como Arthur Machen, Gustave Meyrink y Algernon Blackwood, e inevitablemente tuvo contacto con todos estos asuntos de la magia, además de haber leído El libro de los muertos egipcio, que ofrecía varios datos sobre la existencia de la inmortalidad, y que posiblemente despertaron en él un enorme interés por la egiptología y todo el misterio que rodeaba tal universo.

Pese a todo, la novela no trascendió tanto como Drácula, y es que es un libro regular. Una noche, Malcolm Ross es solicitado en la casa de Margaret Trelawny, pues ha sucedido algo inesperado: alguien ha atacado a Abel Trelawny, padre de la joven y respetado arqueólogo, y ahora permanece inconsciente. Un grupo de personas, entre las que se encuentra Malcolm, Margaret, el doctor Winchester, el sargento Daw y algunos sirvientes, serán los encargados de vigilar al arqueólogo y tratar de averiguar el porqué del ataque, pero el enigma es tan grande, que se empezarán a tejer peligrosas sospechas y destapar secretos que escapan a la razón humana. Al parecer, todo el misterio se debe a los deseos de Abel Trelawny por regresar a la vida el cuerpo momificado de la reina egipcia Tera a través de un ritual mágico en el que se iba a empelar una hermosa joya con siete estrellas incrustadas que fue robada del sarcófago de la reina.

La primera parte del libro se acerca mucho a la novela policiaca. Es altamente emocionante, intrigante y magníficamente construida. Todas esas personas reunidas bajo el mismo techo pueden ser fácilmente responsables del ataque a Abel Trelawny, incluso su propia hija. Hay una buena carga de suspenso y la línea divisoria entre lo real y lo fantástico se hace cada vez más delgada. Bram Stoker, poco a poco, empieza a tejer una enorme red de misterios, uno tras otro, y las preguntas aumentan cada vez más para el lector: ¿quién atacó a Abel Trelawny? ¿Su hija tiene que ver algo con esto? ¿Por qué Abel Trelawny sabía lo que iba a suceder? ¿Sobrevivirá? Además de ir descubriendo detalles sobre las viejas exploraciones que hizo el arqueólogo y que, posiblemente, estén relacionadas con el incidente.

Sin embargo, la segunda parte, que debería ser más emocionante aún, pues Stoker se mete de lleno en una narración altamente sobrenatural llena de magia y extraños rituales, decae horrorosamente. Abunda en explicaciones y diálogos extensos que hacen tambalear el ritmo con el que hemos comenzado y puede que reste el interés por saber si la reina Tera será revivida o no, pues el momento tan esperado por todos se prolonga capítulo tras capítulo.

Cuando vi el libro me emocioné porque pensé que sería una aventura por Egipto, explorando pirámides, descubriendo sarcófagos y maldiciones, además de enfrentarse con alguna temible momia. Me gustan ese tipo de historias. Pero esto jamás sucede. El ochenta por ciento de la novela se desarrolla en una casa situada en Inglaterra. Jamás visitamos Egipto, excepto por algunas narraciones sobre exploraciones arqueológicas que conocemos de boca de los personajes, el terror es más bien poco y solo hasta el final se logra ver un enfrentamiento directo y bastante difuso contra las fuerzas mágicas sobre las que se construye la novela. Destaco algunos pasajes, como los preparativos para el ritual de la resurrección, pues aquí Stoker logra alcanzar el nivel de misterio que propone en la primera parte que, insisto, es lo mejor de la historia.

Si bien podría hablarse de que Stoker plantea una discusión entre dos civilizaciones completamente diferentes en este caso el antiguo Egipto, enigmático, poderoso y lleno de supersticiones, y un Nuevo Mundo racional y moderno que vendría siendo Europa no logra llevarla más allá de una simple propuesta. La dicotomía es inevitable en la historia, pero el autor no la aprovecha al máximo y no logra provocar ni una reflexión trascendente.

Sin duda uno puede llegar a convencerse de por qué la historia no fue tan popular entre los lectores. Según algunos datos, después de la muerte del autor se publicó el verdadero final de la novela, pues originalmente Stoker tuvo que cambiarlo porque, según su editor, era muy trágico. Sin conocer el final original quiero decir que este me pareció malo y desilusionante. La historia genera en el lector muchas expectativas que finalmente quedan a la deriva.


Aunque las comparaciones son odiosas y lastimosamente Stoker ha sido víctima de estas, no puedo dejar de decir que, hasta ahora, Drácula parece seguir en la cúspide de la bibliografía del autor. Insuperable. Lo que creó allí jamás podrá ser igualado o superado por su propia pluma. Ya veremos si alguna de sus otras novelas, si es que las consigo pronto, pueden darme una agradable sorpresa.

Si desean leer algo de Bram Stoker que no sea Drácula o algunos de sus cuentos más famosos, como La casa del juez, he aquí una solución. Pero si quieren disfrutar una historia de terror emocionante sobre momias, mejor léanse el cuento de Sir Arthur Conan Doyle «Lote número 249», El romance de la momia de Théophile Gautier o véanse La momia, de 1932, protagonizada por Boris Karloff.


Stoker, Bram. La joya de las siete estrellas; traducción de Jonio González. Barcelona, España: Ediciones B, 1998.  

Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

3 comentarios:

  1. Qué lastima, con las ganas que le tenía a este libro.
    Una muy buena entrada.
    Lote número 249 lo conocí gracias a la película Antes del amanecer, la cual consta de tres cuentos de terror, y este es primero de ellos.
    Saludos.

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  2. Excelente reseña, Mauricio. De Stoker no he leído nada más que "Drácula" y algún cuento suelto en alguna antología.
    ¡Saludos!

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  3. Este libro de Stoker lo leí hace tiempo, también buscando replicar las emociones que había provocado en mí Drácula, pero con otras historias del autor. La verdad es que también me supuso una pequeña decepción, sin llegar a parecerme una mala obra. Pero es que como bien dices, las comparaciones son odiosas y Drácula es mucho Drácula.
    ¡Saludos!

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