El festín de las máscaras (Masques III), editado por J.N. Williamson


Una dieta de puros cuentos, así estoy en esta segunda mitad del año. He comprendido demasiado tarde, y con varias novelas incompletas esperando en la biblioteca, que es una tontería, en mi caso, leer historias tan largas mientras estoy en la universidad, porque suficiente tengo con las que me toca leer para las clases.

En vacaciones me puedo dar el lujo de leerme cincuenta páginas de una novela en una sola sentada, hasta la madrugada, sin preocuparme de otros asuntos, pero ahora eso es bien complicado. Por eso, mientras estoy estudiando, prefiero leerme un cuentico antes de dormir, o por lo menos la mitad de uno, y continuarlo al siguiente día mientras voy en el autobús o espero que comience la clase. Con este libro ha sido fantástico ese ejercicio.

El festín de las máscaras (Masques III), es uno de los tantos tomos de una serie de antologías que hizo el fallecido J.N.Williamson hace varios años. Martínez Roca, editorial a la que le estoy muy agradecido por toda la literatura fantástica que nos ha traído a los hispanohablantes, editó varios tomos de dicha serie de antologías bajo otros títulos, como El baile de las máscaras u Horror 7, de la serie Gran Súper Terror. Encontrar cualquier libro de esta colección es altamente significativo y con este, la emoción no fue la excepción.

J.N. Williamson recopila aquí 29 cuentos cortos de terror de autores reconocidos y noveles, además de cinco poemas que cierran cada una de las secciones en las que está dividido el libro de acuerdo a las temáticas de los cuentos.


RELATOS PARA TODAS LAS ESTACIONES
Vagabundo, por Ed Gorman.
Reflejos, por Ray Rusell.
La familia feliz, por Melissa Mia Hall y Douglas E. Winter.
El albergue Gota de Rocío, por D.W. Taylor.
Refracciones, por Thomas Millstead.
El concurso, por Adobe James.
Mejor que uno, por Paul Dale Anderson.
Por siempre jamás, por Graham Masterton.
Declaración de amor de Prometeo al buitre, por Alan Rodgers.

EL «NUEVO» TERROR
Labios largos, por R Patrick Gates.
Pecadores, por Ralph Rainwinter, Jr.
El desayuno del domingo, por Jannette H. Hopper.
La escalera, por Wayne Allen Salle.
Cuchi-cu, por Bill Ryan.
El hombre más afortunado del mundo, por Rex Miller.
La muñeca sin huesos, por Joey Froehlich.

ASUNTOS DE LA MENTE Y EL ESPÍRITU
El cráneo, por Diane Taylor.
En la calle Cuarenta y Dos, por William F. Nolan.
A salvo, por John Maclay.
Todo menos los lazos eternos, por Gary A. Braunbeck.
Papá es muy listo, por Mort Castle.
Cuando la pared llora, por Stanley Wiater.
Regreso a la selva mutante, por Bruce Boston y Robert Fraizer.

LAS CRIATURAS DEL TERROR
Los Willies, por James Kisner.
La apuesta, por K. Marie Ramsland.
Elegido, por G. Wayne Miller.
Esos Snay Calvos, por Joseph A. Citro.
Madre e hijo, por Steve Rasnic Tem.
Mata por mí, por John Keefauver.
Afeitado y corte de pelo, dos mordiscos, por Dan Simmons.
El jardín de las orquídeas, por Amanda Rusell.
De la ausencia, la oscuridad y la muerte: cosas que no existen, por Ray Bradbury.


La primera parte, RELATOS PARA TODAS LAS ESTACIONES, contiene aquellas historias de autores que, aunque contemporáneos, poseen la capacidad de maravillar y emocionar en cualquier época, pues «ellos son fieles a la tradición de los grandes escritores del pasado», además de ser historias para «todas las estaciones del pensamiento humano», pues tratan sobre todos nuestros temores. Son historias que rayan en la universalidad.

En EL «NUEVO» TERROR, responde a una reflexión sobre lo que significa pertenecer a lo nuevo. J.N. Williamson habla del Splatterpunk, de los cambios que ha tenido la narrativa actual y de los prejuicios de algunos hacia las más nuevas expresiones del terror en la literatura.

En ASUNTOS DE LA MENTE Y EL ESPÍRITU encontramos aquellas historias que podríamos identificar como fantasía terrorífica o Terror psicológico, que se preocupan de temas muy actuales y que, ambientadas en oscuras atmósferas, usan al asesinato como metáfora de los límites hasta los que pueden llegar nuestras acciones. Son historias que nos tocan en lo más hondo del espíritu, pues no necesitan desligarse de la realidad para mostrarnos el horror, sino que lo encuentra en la cotidianeidad, oculto detrás de infinidad de máscaras.

Por último tenemos LAS CRIATURAS DEL TERROR que, como ya lo indica su nombre, nos ofrece historias plagadas de criaturas escalofriantes, recurso del viejo terror, que no deja de ser interesante, pues todas estas criaturas son la representación de nuestro miedo a lo desconocido y a la atemorizante idea de que exista algo más poderoso que nosotros y mucho más incomprensible.


La extensión de las historias no supera las diez páginas y, si bien no todos son asombrosos, la mayoría me impresionaron por lograr concentrar en pocas páginas la dosis de terror necesario. Siempre he opinado que en la brevedad está la maestría, y aquí se logra atisbar algo de eso. Revisando algunas opiniones sobre el libro en la web, me encuentro con una que dice «Mi queja de siempre en este tipo de recopilaciones es la longitud de los relatos, en vez de meter 40 relatos ultracortos, ¿por qué no meter 20 de longitud respetable?» El tipo dice que su queja es estúpida, y sí, vaya que es estúpida. Yo le pregunto a ese sujeto: ¿qué carajos es para ti una extensión respetable? ¿Te parece una falta de respeto una historia bien narrada en tres páginas? ¡Qué tontería más grande!

A mí la antología me dejó muy satisfecho en cuanto a variedad y entretenimiento, además de que me permitieron abordar la lectura sin interrupciones, dada la brevedad de las historias, y conocer más autores, algunos otros detalles que encierran este tipo de selecciones a través de las anécdotas, datos biográficos antes de cada cuento, y una excelente introducción sobre la literatura del género.

Los cuentos que más me gustaron, y que recomiendo fueron Vagabundo, una historia de fantasmas con dos ingredientes que me fascinan en el horror: el Halloween y la ambientación en esos pequeños pueblos apartados de todo; El concurso, un cuento de demonios explosiva y con un excelente giro de tuerca; Mejor que uno, una insólita historia sobre un sujeto que está siendo controlado por un tumor cerebral; Por siempre jamás, la más extensa de la antología, que nos narra una tormentosa relación amorosa obstaculizada por un evento de ultratumba; Labios largos, un cuento bizarro súper entretenido lleno de sangre y sexo; Esos Snay calvos, la narración de un chico que vive con sus abuelos y se encuentra con unos personajes rarísimos que viven en las profundidades del bosque; y Afeitado y corte de pelo, dos mordiscos, un excelente cuento vampírico en la que dos niños aventureros se aventuran a desenmascarar el misterio que ocultan las barberías.

En cuanto a los poemas… bueno, siempre me ha ido mal con la poesía. No la disfruto, no me interesa. Me repele. No puedo valorar los poemas que aparecen aquí, pero tampoco me deja de generar preguntas el hecho de que estén incluidos en la antología. Me resultó un poco raro su presencia en el libro, pero no llegaron a incomodarme, y los leí de todas formas. Puedo decir que las imágenes que recrean algunos de ellos son bien interesantes, pero nada más. De seguro serán un deleite para los amantes de los versos.

Pueden ver algunos libros de J.N. Williamson en este blog, que me encanta.


Williamson, J.N. El festín de las máscaras; traducción de Albert Solé. Barcelona, España: Ediciones Martínez Roca S.A., 1992.

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