RESEÑA: Víctimas (Watchers), de Dean Koontz


Conocí este libro hace un par de años, cuando atravesaba mi fiebre por Stephen King. Estaba leyendo Los Tommyknockers y en un pasaje la protagonista estaba leyendo este libro, Víctimas. El hecho de que King lo mencionara despertó interés en mí; siempre me gusta conocer qué libros leen los personajes de las novelas. Entonces tuve presente el título en todo momento. Para esa época tenía un libro de Koontz que había comprado a ciegas, atraído simplemente por el título. Ese libro era Relámpagos, del que no pude leer más de treinta páginas, quizá por mi pereza, quizá por la calidad de la narración o por factores ajenos que mencionaré cuando lo reseñe algún día. Es una lectura que debo retomar.

Entonces tenía en mi cabeza ese título de Víctimas que me hacía imaginar una historia de asesinatos en serie, investigación policial y esas cosas, y fue en abril de este año, en la feria internacional del libro de Bogotá, cuando lo vi por primera vez. Habían muchos títulos de Dean Koontz en la sección de literatura fantástica, algunos de ellos repetidos, pero este era el único y, por supuesto, debía asegurarlo, así que lo compré sin dudar, junto con otro título.

La sinopsis se acercaba un poco a lo que pensé inicialmente. La historia trata de la fuga de dos criaturas de un laboratorio secreto del gobierno norteamericano, que ha estado experimentando con la modificación genética con fines militares. Una de las criaturas es un bondadoso perdiguero dorado (o Golden Retriever) tan inteligente como el hombre, el cual estaba destinado a ser utilizado en misiones de espionaje. La otra es una abominación de instintos asesinos pensada para la guerra. Ahora, estas dos criaturas tan diferentes andan sueltas, unidas solamente por un extraño sexto sentido y su asombrosa inteligencia. Y a través de esa conexión sensorial, la horrible bestia tiene un único objetivo: encontrar y matar al perro, pero éste ya ha encontrado un hogar. Travis Cornell, un hombre solitario y triste, encuentra al perdiguero en el bosque, lo adopta y lo llama Einstein al descubrir su asombrosa inteligencia. Pero este descubrimiento también le revela los peligros que se ciernen sobre el perro y sobre él: la criatura se acerca inexorablemente, los federales van en pos de la criatura y un asesino a sueldo va detrás del perro. Es un peligroso círculo de persecuciones, un horroroso juego del gato y el ratón.

La novela ofrece personajes bastante peculiares, que Dean Koontz nos va presentando detalladamente mientras se desarrolla la historia. Tenemos al ya mencionado Travis Cornell, un hombre decepcionado de la vida. Se ha aislado lentamente de la sociedad y le ha perdido la gracia a su existencia, hasta que encuentra al perro en el bosque y descubre que la vida siempre esconde sus misterios y sorpresas. Nora Devon es una mujer que ha vivido la mayor parte de su vida recluida en casa, incapaz de relacionarse con los demás porque considera el resto del mundo como un lugar extraño y peligroso, pero que conoce a Travis en medio de una situación peligrosa y empieza a ver otro horizonte.

Por otro lado está Vince Nasco, un asesino a sueldo que trabaja para familias de la mafia. El tipo ha creado todo un ritual alrededor de la muerte. Se deleita matando porque absorbe la energía de cada una de sus víctimas y falta poco para obtener la inmortalidad.  Ahora los soviéticos le han encargado una misión que está muy relacionada con los experimentos del gobierno.

Lemuel Johnson es el jefe de la investigación de la fuga de las dos criaturas. En sus manos está mantener en secreto todos los misterios alrededor de los experimentos y la pesadilla que se desata después de la fuga.

Y por último tenemos a Einstein, el perdiguero superdotado que, sin duda, destaca a lo largo de la historia.

Percibí a Dean Koontz como un escritor bastante conservador y comprobé uno de los rumores: casi no escribe malas palabras y siempre nos espera un final feliz. Se modera para no sobrepasar lo grotesco. Ya había leído en muchas sinopsis lo que afirma: «Escribí durante años sin ganar dinero. Siempre lo hice para comunicar sentimientos al mundo —a la audiencia más amplia posible— “sentimientos», no solo horror. Demasiado horror es inhumano».

La presentación de los personajes puede parecerle a algunos un tanto lenta porque se toma bastante tiempo en la caracterización; no obstante, las historias paralelas que ocupan buena parte del inicio de la novela son interesantes, entretenidas y para cuando estemos inmersos totalmente en la historia, suceso tras suceso, los perfiles de cada personaje estarán ampliamente definidos. Probablemente Koontz advirtiera que ocuparse de cada uno de los personajes por separado podría darle a la novela cierta pesadez, así que decide intercalar y alternar las historias individuales, buscando un punto de encuentro, lo que dinamiza la historia en buena medida. Y pensé esto porque los dos primeros capítulos son bastante lentos. La novela empieza con una excursión de Travis al bosque y hay una extensa descripción de la vegetación, de los tipos de árboles y toda esa parafernalia que, personalmente, no le aportan en nada a la historia. Casi parece que Dean Koontz alardeara de sus conocimientos sobre la fauna de la zona. Pero no desesperen, porque una vez el perro hace la aparición, la historia adquiere rapidez y el misterio comienza, y cuando conocemos a Nora ya estamos enganchados; y para quienes no hayan leído a Koontz, podrán habituarse a su peculiar estilo narrativo poco a poco.

Dean Koontz tiene una capacidad asombrosa para meterse en la piel de los perros. No cabe duda de que Einstein es el personaje que se lleva todos los aplausos y destaca por encima de todos los demás. El perro es totalmente creíble y convincente pese a su extraordinaria naturaleza y el autor nos pone de su lado desde un comienzo. Si revisan la biografía del autor, se darán cuenta que tiene pasión por los caninos y tiene un montón de fotografías con una perra Golden Retriever llamada Trixie que, según él, es un ángel. Incluso tiene su propia página web, que pueden visitar aquí. Además, tiene otras novelas en donde estos animales juegan un rol muy importante. Dean Koontz, definitivamente, me ha parecido un tipo bastante raro. Interesante y raro.

Pese a todo, he pasado un rato agradable con Víctimas.  La novela, se mueve más bien entre el suspenso sobrenatural que en el terror puro, con una cuota de sangre y tripas moderada. No es mayormente explícita, sino que juega más bien entre crear expectativa y tensión, lo que a mi parecer está bien logrado. Con las concepciones negativas que tenía acerca del autor y mi temprana reticencia, al final me ha sorprendido y he quedado satisfecho con la lectura. En realidad Víctimas es propicia para leer a este autor por primera vez. 


Koontz, Dean. Víctimas; traducción de Manuel Vazquez Tomas. Bogotá, Colombia: Círculo de lectores., 1991.

Comentarios

  1. Excelente reseña. La única novela que leí de este autor es Víctimas, y la pasé genial. Coincido en un noventa por ciento en todo lo que escribiste. Hay momentos densos, es verdad, pero es entretenida de principio a fin y logra que tengas una gran empatía con los personajes, inclusive (y hasta en mayor medida, diría)con la criatura malvada.
    Muy recomendable.
    Saludos.

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    1. Si vieras que solo alcancé a simpatizar con la criatura en dos ocaciones, pero temí dar el brazo a torcer (por un momento me sentí como Travis). Sentí un poco de intertextualidad con Frankentein. De verdad que el arquetipo de la criatura sin nombre, como lo llama King en "Danza macabra", es bastante poderoso y frecuente en la literatura de terror, y se presenta de miles de formas.

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  2. Hola Mauro.

    Estuve viendo tu blog y me llamó la atención el análisis que realizas de los libros de Dean Koontz y quisiera iniciar a leer los libros de él. Tu me puedes recomendar con cual inicio? o cual sería la secuencia?

    Gracias.

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    1. La primera vez que leí a Koontz fue con "Relámpagos", pero por varios factores no pude leerlo con juicio, así que "Víctimas" es, oficialmente, la primera novela de Koontz que leo.
      Sin embargo, siempre he estado pendiente del autor, así como de los comentarios de los lectores en la web, y siempre hay opiniones ambiguas sobre sus libros, pero no deja de ser un autor importante dentro del género del terror.
      No sabría decirte cuál de todas sus obras es la mejor para iniciar porque apenas comienzo con Koontz, pero esta novela en particular me dejó bastante satisfecho. Es entretenida, atrapante y la historia es bastante ágil. He escuchado cosas muy buenas de "Susurros" y "La visión" también.
      Tengo varias lecturas pendientes de Dean Koontz que pronto estaré reseñando en el blog. Por ahora, si decides aventurarte con "Víctimas", creo que es una buena elección.
      Y sobre el orden, no hay lío en empezar por cualquiera. No he notado en sus historias una secuencia o algo por el estilo, aunque yo prefiero siempre empezar por las primeras obras de los autores, porque permite notar su evolución a lo largo de los años.
      Un saludo y gracias a ti por pasar.

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