RESEÑA: Sacrilegio (Unholy Fire), de Whitley Strieber


Sacrilegio es una historia sobre la presencia de Satanás en la tierra. Lo que la hace interesante es que el responsable del mal que está íntimamente relacionado con una iglesia de la zona, esa vieja construcción en Greenwich Village.

Aquí el demonio no es ese ser simpático con cuernos y cola al que llamamos El diablo, sino un ente que tiene unas ideas muy claras: acabar con la iglesia y establecer un orden. Pero para poder lograrlo debe actuar desde adentro.

En las noches, un asesino está matando y torturando a sus víctimas con procedimientos muy similares a los actos de fe de la Inquisición medieval. Los empapa en gasolina, les prende fuego y danza alrededor de su hoguera improvisada. A veces sucede a un desdichado en la calle, bajo la complicidad de las calles nocturnas, pero otras veces suceden al interior de la iglesia. Posiblemente sea un ser humano despiadado, pero las probabilidades de que se trate de algo sobrenatural son muchas.

Las víctimas están relacionadas con la iglesia y el primer escenario para la investigación policial, que liderará la detective Kitty Pearson, será la iglesia y su personal religioso.

Como es habitual en la colección Gran Súper Terror de Martínez Roca, cada libro tiene varios comentarios positivos sobre la obra. En la contraportada de éste  hay uno de Peter Straub que afirma que Sacrilegio es «El exorcista de hoy, con una trama que gira en torno a las actividades del demonio… Strieber da voz a este espantoso demonio semihumano , y ¡qué voz! (…)».

Sacrilegio es tan visceral como El exorcista, de emociones fuertes y con un tema sobre la posesión bien manejado, pero está mejor escrita y los sentimientos de los personajes mejor narrados, una habilidad que no tiene William Peter Blatty. Strieber es capaz de introducirnos en la mente del demonio de una manera casi surrealista. Todo el tiempo es una pesadilla extraña y perturbadora.

Leyendo las primeras páginas encontré ciertas similitudes entre las dos obras. Una fue en los personajes: la pareja de padres protagonistas, John Rafferty y Frank Bayley, son muy parecidos a Lankester Merrin y Damien Karras. Uno viejo y noble, el otro joven y descarriado. Ambos comparten un lío emocional como le ocurre a  Karras; en este caso es la dualidad entre la castidad y la tentación de la carne, una culpa con la que cargan durante la primera parte de la novela.

Otra similitud es la investigación policial paralela, liderada por la detective Kitty Pearson (es ayudada por Dowd, del que no recuerdo el apellido). Estos dos pretenden ser la típica pareja dispareja, con el hombre haciendo chistes de los que nadie se ríe y una mujer que se hace la valiente y afirma no creer, pero que en el fondo se está muriendo de miedo porque el demonio está detrás de ella también.

Sacrilegio es una buena novela, entretenida y con un tema fascinante, pero jamás superaría a El exorcista. Personalmente no la pondría al mismo nivel.

Aunque comienza con una persecución que nos pone alerta de inmediato, le cuesta arrancar, pero sólo es cuestión de hacer un esfuerzo porque se irá nivelando y cada vez se hará más rápida y emocionante. La búsqueda del posible sospechoso avanza sin tregua, crea bastante intriga y nos arrastra al final para saber de quién se trata, aunque yo lo presentí antes de que se me revelara la identidad del asesino. Si esto pasa, no veo mucho problema porque ya lo hemos pasado muy bien tratando de desentrañar el misterio. Rescato la habilidad del autor para hacernos sospechar y dudar durante casi toda la novela. El final sí es flojo, confuso y apresurado y, junto con lo poco entrañables que resultan ser los personajes, estos dos aspectos son los que hacen flaquear la novela.

Creo que esta edición tiene comentarios que incrementan las expectativas del lector más allá de lo prudente, sin embargo se disfruta.

Por último, no puedo dejar de comentar esa costumbre horrible por cambiar los títulos originales. La novela se llama originalmente Unholy Fire, y es mil veces más acertado que el título en español, porque el fuego es esencial en la novela. Es la Inquisición en pleno siglo XX, el método retorcido de la purificación, LA MARCA DE LA BESTIA.

Menos mal esa costumbre ya no es tan frecuente.


Strieber, Whitley. Sacrilegio; traducción de Rafael Martín Trechera. Barcelona. España: Martínez Roca, 1994.

Comentarios

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  2. Interesante reseña, me ha llamado mucho leer el libro espero que haya reedición de libro porque Martinez Roca es casi imposible conseguirlo acá en Venezuela. Siempre es un placer leer tus reseñas, Saludos.

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  3. Gracias Leo. El placer es mío de que te pases por estos lados.

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  4. interesante comentario, estoy con ganas de leerla; me gusta la cubierta, muy inquietante!

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