El visitante Nocturno, (The Caller of The Black), de Brian Lumley



La enorme y poderosa influencia de H. P. Lovecraft ha dejado huella en la literatura de terror a lo largo del tiempo. Con él, la imaginación encontró nuevos horizontes y ofreció alternativas fantásticas para la creación de nuevos mundos, nuevos seres y nuevas sensaciones. Sensaciones estremecedoras. Ahora es tarea de los elegidos mantener viva la llama de aquella creación.

Brian Lumley, escritor inglés, es uno de aquellos elegidos, un discípulo directo que deja en sus historias la imborrable huella del terror cósmico, que en algunos relatos está más marcado que en otros. Unas historias desbordan los límites de la razón, otros le apuestan al horror cotidiano, y en esta colección hallarán una mezcla de los dos estilos.

El visitante nocturno recoge catorce historias terroríficas que aún conservan ese estilo formal y clásico que tuvo las grandes obras del género hace tiempo. En algunos cuentos habrá un personaje común: un tal Titus Crow, enigmático erudito, estudioso de los secretos del cosmos, los misterios de la tierra y las ciencias ocultistas. A pesar de la tozudez que lo caracteriza, el lector termina por simpatizar con él. Las historias que protagoniza éste personaje ya hacen parte de los mitos de Cthulhu.

Lumley, como buen discípulo, acude a interminables referencias de libros sobre las ciencias ocultas, tal como lo hacía Lovecraft con el Necronomicon. La biblioteca de Titus Crow, por ejemplo, posee varios de ellos, tan extraños y enigmáticos que nos hace preguntar si en verdad existen o no, porque son descritos con asombrosa certeza. Uno en especial, es totalmente perturbador: el  Cthaat Aquadingen, un libro forrado en piel humana que, a pesar de los años, sigue sudando.

La mayoría de las historias son narradas en primera persona y nos hace sentir más cercanos a los horrores, porque parecen confesiones que sólo los lectores tenemos el privilegio de escuchar. Quizá se deba la brevedad de las historias a que Brian Lumley las escribió en sus ratos libres cuando aún pertenecía a la armada británica. Algunas, incluso, llegan a ser autobiográficas como La concha de Chipre o La perla, pues tienen que ver mucho con las experiencias de Lumley, aficionado a la caza de pulpos y la pesca con lanza.
Las historias que conforman esta colección son las siguientes:

¡Obsesión por los coches!: un hombre con una afición enfermiza por los autos. Una afición que lo ha llevado a los límites de la locura.

La concha de Chipre: la exploración de los fósiles submarinos tendrá serias y horrorosas consecuencias cuando un molusco que oculta sus secretos se apodere de la mente y personalidad de un buzo.

El roble de Bill: los gritos de un condenado a la horca se escuchan aún en la noche y se tornan estremecedores, pues el árbol en que murió fue cortado hace muchos años. Titus Crow ya está acostumbrado, pero no el visitante de esa noche.

El escritor del desván: un escritor fracasado alcanza el éxito con historias que no le pertenecen, pero todo tiene su final y él se dará cuenta de la peor manera cuando aquel a quien ha robado sus textos reclame lo que le pertenece.

El visitante nocturno: los demonios se están movilizando entre los humanos en secreto, pero Titus Crow desafiará a uno de ellos en defensa de una víctima que ha caído inocentemente en una secta. Las consecuencias de aquel atrevimiento desembocarán en una situación angustiante.

Y además encontrarán estas otras:
El espejo de Nictocris, La noche que se undió la «Sea-Maid», La cosa del brezal marchito, La prueba, Dylath-Leen, El reloj de De Marigny, La inspiración de Ambler, En las bóbedas subterráneas y La perla.

Titus Crow participará en más de éstas, pero les dejo la duda para que, si ven este librito por ahí, se atrevan a leerlo y lo disfruten. El visitante nocturno es una de esas joyitas que casi siempre mantienen ocultas y vale la pena rescatar.

Léase a plena noche

Aquí yacen aquellas historias en las que habita la oscuridad y que solo deben ser conocidas aplena noche .

1 comentario:

  1. Un querido amigo hace años que me habla de este escritor, a quien quizás lo haya leído en alguna antología. Como a muchos autores ya clásicos, apenas lo editan hoy en día en castellano. Por cierto, que lástima que no hayas seguido contando de qué trataban el resto de los cuentos.

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